Guatemala no podrá alcanzar nunca una dinámica plena de progreso si no cambia las realidades actuales caracterizadas por la exclusión y la desigualdad social. Una de esas realidades es la discriminación y falta de respeto a los derechos de los pueblos indígenas, como por ejemplo las consultas populares sobre temas polémicos como la explotación minera que realizan algunas empresas transnacionales.
La Constitución Política señala que Guatemala está formada por diversos grupos étnicos entre los que figuran los grupos indígenas de ascendencia maya. Teóricamente el Estado reconoce, respeta y promueve sus formas de vida, costumbres, tradiciones, formas de organización social, el uso del traje indígena en hombres y mujeres, idiomas y dialectos.
Desafortunadamente todo el hermoso espíritu plasmado en la Constitución a favor de los pueblos originarios no se cumple, como lo demuestran los desalojos de sus tierras, la explotación de su trabajo con salarios de miseria, el desprecio a sus opiniones sobre asuntos relacionados con la protección del medio ambiente y de su propia subsistencia.
Para que Guatemala pueda encontrar un nuevo destino, debe establecer una estrategia clara orientada a transformar la estructura actual estimulando la participación decisiva de los indígenas en la vida y decisiones del país. Es equivocado verlos simplemente como un atractivo folklórico turístico.
Desde la escuela primaria, hay que enseñar a los niños que la presencia de la población indígena en Guatemala tiene una significación definitiva para la vida y desarrollo nacional. Recordemos que Guatemala es uno de los cinco países de América Latina que cuenta con una alta población indígena, tanto en cifras absolutas como en relativas.
Los guatemaltecos debemos crear conciencia que la vida material, espiritual y social de nuestro país se desenvuelve con la presencia de los indígenas con sus aportes múltiples tanto en la parte material como cultural.
Históricamente ha habido algunos esfuerzos a favor de la causa indigenista, especialmente en determinados períodos en los que se dio atención e impulso a este movimiento. Durante el gobierno nacionalista del Presidente Jacobo Arbenz Guzmán se promovió un proceso de reforma agraria, que por desgracia fue truncado mediante una invasión armada de mercenarios para favorecer los intereses de una compañía frutera estadounidense.
Reiteradamente se ha esgrimido el argumento de la absorción de los indígenas hacia la cultura de los “ladinos” como si la cultura de los indígenas no existiera o no valiera nada.
Muchos de los problemas que actualmente afrontan los pueblos mayas son el fruto de un proceso histórico de sometimiento cultural, económico y social desde que llegaron los conquistadores españoles con secuelas de marginamiento e injusticia social que se mantienen vivas hasta nuestros días.