Por extraña coincidencia me tocó ver los primeros efectos de la tormenta Sandy en el sur de los Estados Unidos y ahora mismo me encuentro en Pittsburgh, ciudad situada en el oeste de Pennsylvania, donde ya se avanza en las medidas de emergencia para enfrentar las consecuencias de la que los meteorólogos consideran como la peor tormenta desde que se lleva registro de este tipo de fenómenos naturales y que proyectará sus efectos en lugares tan distantes de la costa como el valle de Ohio.
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El presidente Barack Obama ha suspendido su campaña electoral, no obstante lo reñido de la contienda y que tenía preparada una importante presentación junto a Bill Clinton en Orlando, Florida, para volver a Washington a dirigir la acción de la agencia federal a cargo de las emergencias, esa misma FEMA que fracasó estrepitosamente con el huracán Katrina en Nueva Orleans y que ahora tiene que ser un relojito perfecto para no afectar políticamente al Presidente a quien se le otorga un mínimo, realmente inexistente, margen de error en el manejo de esta crisis una semana antes de las elecciones generales.
Pittsburgh no es una ciudad expuesta al efecto de tormentas tropicales pero ya antes de que lleguen las primeras bandas de viento y lluvia de Sandy está recibiendo una onda fría muy fuerte que viene del Oeste y que chocará con las condiciones del huracán provocando eso que los expertos llaman la tormenta perfecta. Justamente ahora está lloviendo y la temperatura ha descendido notablemente, pero los medios advierten que lo de ahora es poco en comparación con lo que se viene y se trabaja intensamente para prevenir que la acumulación de nieve sobre árboles que todavía no han perdido su follaje pueda causar un descalabro en el servicio de energía eléctrica que deje a millones de personas sin electricidad en sus hogares e incomunicados en buena medida.
El otoño está aún en la etapa en la que los árboles se tiñen de ese maravilloso color rojizo pero no han perdido aún sus hojas, por lo que la nieve que se vaticina podría causar estragos porque su peso podría botar muchos árboles y en consecuencia destruir las redes del tendido eléctrico. Pero impresiona ver cómo a través de los teléfonos celulares y los medios de comunicación se mantiene la información minuto a minuto para que la gente vaya tomando sus medidas de precaución y se encuentre preparada para cuando principien a llegar las primeras bandas de lluvia y viento, gélido en esta zona, resultado de esa megatormenta que según todos los expertos va a pasar a la historia como el más importante y masivo fenómeno que afecte territorio norteamericano.
Hace algunos años se exhibió aquella película llamada La Tormenta Perfecta que se basó en el fenómeno ocurrido hace poco más de veinte años y que tuvo su mayor fuerza mar adentro, provocando gigantescas olas frente a las costas de Nueva Inglaterra. Según los analistas, Sandy es mucho más grande, más masiva y poderosa, por lo que esperan que no sólo se repitan esas olas con alturas superiores a los cincuenta pies, sino que además proyectará sus efectos tierra adentro, a lugares tan distantes de las playas como puede ser esta ciudad de Pittsburgh.
En Guatemala, donde todos los años nos vemos expuestos al impacto de alguna tormenta sea de las que se forman en el Atlántico o de las del Pacífico, tendríamos que disponer de sistemas de prevención más efectivos y que hagan énfasis en el tema de la información, tomando en cuenta la forma de vida de los guatemaltecos y sin duda alguna que dada la extensa cobertura de los celulares, éstos debieran ser el instrumento para propagar las advertencias y así evitar el riesgo de pérdida de vidas.