Los precios por las nubes


Uno de los fenómenos que más ha caracterizado al gobierno del presidente í“scar Berger, es el de dejar hacer y dejar pasar, en congruencia con uno de los más antiguos y perversos principios del sistema liberal.

Félix Loarca Guzmán

Dentro de ese contexto, lo que más recuerdan los guatemaltecos del régimen que está llegando a su ocaso, es que al principio y al final del mismo se produjo una impresionante escalada de precios especialmente de los artí­culos de primera necesidad, mientras los salarios se mantienen estáticos.

En estos dí­as, las amas de casa se truenan los dedos pues tienen que hacer milagros para comprar los productos necesarios para la alimentación pues no hay de donde sacar más dinero. La cruda realidad evidencia que los precios están por las nubes. Muchos de los artí­culos de consumo cotidiano ahora son más caros.

A pesar de la campaña de propaganda promovida por la DIACO sobre que estarí­a ejerciendo algún control sobre el precio del pan popular, es un hecho que la especulación sigue galopante. Según los funcionarios de esa oficina gubernamental, el precio de cada unidad de pan no deberí­a exceder de 30 centavos. En la realidad, ello no se cumple. En numerosas panaderí­as y tiendas, los precios son de 40 y 50 centavos.

Como ya es habitual, cada vez que el presidente Berger brinda declaraciones a la prensa, casi siempre incurre en tropezones verbales que le hacen quedar muy mal ante la opinión pública. Con frecuencia dice barbaridades que le paran el pelo hasta a los calvos. Al referirse hace dí­as a la noticia sobre el aumento de precios de la canasta básica, quiso atenuar el impacto de la información señalando que la economí­a del paí­s está creciendo. Luego puso como ejemplos que los aviones vienen y se van de Guatemala llenos de pasajeros, que los restaurantes se mantienen con gran concurrencia de comensales y que hay una gran demanda en el negocio de la venta de vehí­culos.

Obviamente el Presidente de la República no sabe lo que dice, pues más del 50 % de la población vive en condiciones de pobreza. Esas personas que apenas medio sobreviven en un ambiente de miseria, tampoco tienen oportunidad de ir a los restaurantes, pues no tienen los recursos económicos para ello. Tampoco tienen la posibilidad de viajar al extranjero o comprar un automóvil, pues los salarios por productividad promovidos por el actual gobierno lo que han hecho es empobrecer más a los guatemaltecos, quienes apenas tienen para pagar el pasaje en el servicio del transporte urbano aún con el riesgo de ser ví­ctimas de asaltos.