Los consumidores de gasolina nos exasperamos cuando nos enteramos que las cotizaciones del crudo en el mercado internacional están en constante decrecimiento, mientras que en Guatemala los precios de los combustibles derivados del petróleo descienden lentamente.
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Ante esa realidad y después de haberme enterado de las estratosféricas ganancias de las petroleras Exxon Mobil y Royal Dutch Shell, le solicité a un amigo cuya familia es propietaria de una gasolinera ubicada en la calzada Mateo Flores, que me explicara esas asimetrías entre los precios del crudo y los de la gasolina y el diésel.
Se trata del licenciado en administración de empresas Gustavo Castro, a quien conozco desde hace dos décadas y de cuya honorabilidad no tengo la menor duda. í‰l administra la gasolinera Las Jacarandas, donde yo y parte de mi familia nos surtimos de gasolina porque los precios siempre han sido inferiores al resto de esa clase de negocios en varios kilómetros a la redonda.
Al preguntarles a Gustavo las causas de la citada disparidad, me indicó que, en primer lugar, no son los distribuidores los que fijan los valores de la gasolina y el diésel, sino que las empresas importadoras; pero advirtió que los embarques se cotizan a futuro, de suerte que, por ejemplo, si a finales de julio los precios del crudo se cotizaron a valores más bajos que los prevalecientes en junio, de todas formas esa rebaja no se refleja en el mercado de Guatemala hasta que no arriben los embarques correspondientes a los últimos días del mes anterior, y de esa manera irán descendiendo paulatinamente, como ha ocurrido en el transcurso de las recientes semanas.
En lo que se refiere a lo que ocurre en sentido contrario, respecto a que tan pronto se anuncia que el precio del crudo en el mercado internacional se ha elevado, de inmediato los precios de la gasolina en Guatemala se incrementan, pese a que las existencias no se han agotado, Castro me indicó que él no podía responder por los demás distribuidores, pero en lo que atañe a la gasolinera Las Jacarandas, el precio se mantiene hasta agotarse la existencia anterior, y de ahí que, como lo he comprobado, se forman largas filas de automovilistas para abastecerse de combustible; o se incrementa gradualmente conforme se va prorrateando la existencia con los nuevos embarques.
Mientras tanto, la petrolera norteamericana Exxon Mobil (cuya marca comercial es la Esso) reportó ganancias por 11,680 millones de dólares sólo durante el segundo trimestre de este año, que representa el mayor beneficio registrado por una empresa estadounidense en un solo período. Obtiene ganancias de 1,560 dólares por segundo.
Según el analista John Porretto, de la agencia de noticias AP, «los beneficios récord han sido constantes para la Exxon Mobil, puesto que los 11,580 millones superaron su récord de 11,660 millones logrado en el cuarto trimestre de 2007 y los 10,900 millones que anunció a comienzos de 2008». Sin embargo, la Exxon Mobil se queda atrás de la europea Royal Dutch Shell, que durante el segundo trimestre de este año experimentó un crecimiento del 33 %, y obtuvo ganancias por 11,600 millones de euros, que conservadoramente equivale a no menos de 16 mil millones de dólares.
Esas multimillonarias utilidades se contraponen a las angustias que padecemos los guatemaltecos cada vez que aumenta el precio de la gasolina, y a las sordas protestas porque no decrece de inmediato en razón directa a la baja de las cotizaciones del crudo en el mercado internacional.
(El dueño de una gasolinera de la zona 15 les dice a los 13 aspirantes a una plaza: -Estoy buscando un empleado que trabaje siempre los siete días de la semana y todos los feriados y que nunca se enferme. Romualdo Ecson, uno de los candidatos exclama: -Okay ¡Yo le ayudo a buscarlo!).