Los politiqueros se adueñan de la Usac


Como si fuera campo de feria o plaza pública, el Campus Central de la Usac a cada poco se convierte en escenario de confrontación entre bandos politiqueros de diversos candidatos que cuelgan sus retratos almidonados en tamaños, los más exagerados, y en poses que quisieran ser de artista de cine o de gran intelectual, pero que más parecen de convictos o de muñecos de ventrí­locuo, con sonrisas, aparte de hipócritas, sardónicas y ridí­culamente amaneradas, como queriendo escamotear, sin conseguirlo, sus verdaderas intenciones, pueriles, egoí­stas y a todas luces viciosas. Después de la contaminación visual, al poco tiempo viene la auditiva. Como si fueran ventas callejeras, las bocinas a todo volumen, con la peor música imaginable, interrumpen el proceso de la docencia y la investigación, sin poder elevar una sola protesta, porque las autoridades que permiten tan reprobables actitudes politiqueras, han sido cómplices y han llegado al poder universitario de la misma manera. El mal gusto y las actitudes abusivas por irrespetuosas del derecho ajeno se manifiestan con tal naturalidad que lo anormal llega a parecer normal y lo normal, anormal.

Milton Alfredo Torres Valenzuela

Lo que más se evidencia con tales actitudes, aparte de la poca o escasa calidad moral de quienes así­ ejercitan la polí­tica universitaria, es la poca o escasa capacidad creativa que los determina a repetir modelos gastados y aberrantes de hacer propaganda.

A estos politiqueros que abusivamente se apoderan de ambientes destinados al desempeño de la academia (como es el caso de los mejores salones de la Biblioteca central y otros ubicados en otros inmuebles del mismo Campus Central) para organizar sus depravadas acciones que deterioran, no sólo la vida cultural y estudiantil, sino y, además, para atropellar a cuantos creemos que la institución aludida, nuestra querida Universidad de San Carlos, merece todo el respeto por parte de todos los sectores que la conforman para dignificarla y engrandecerla, deben saber que sus actitudes e intenciones desde hace algún tiempo les ponen en evidencia y de que la comunidad universitaria cada vez toma más conciencia de que no debe permití­rsele a los politiqueros de siempre que tomen el poder y que hagan de nuestra institución un medio o trampolí­n para alcanzar y satisfacer exclusiva y abusivamente sus intereses personales.

En lugar de sus rostros almidonados que ofenden la vista y el ambiente de la Usac; de sus afiches, comparsas y pobres edecanes ansiosas de privilegios y dádivas, deberí­an ponerse a estudiar más para que algún dí­a puedan llegar a comprender con cierta profundidad eso que se llama, VIDA UNIVERSITARIA.