Los policí­as brutos y La Academia


«Bruto». El diccionario define esa palabra así­: «necio, incapaz. Aquel que emplea la fuerza en forma desmedida».

Gerson Ortiz
gortiz@lahora.com.gt

El surrealismo de nuestro Macondo afiló la pluma y escribió una nueva página: El jueves último, los miembros del Sindicato de Trabajadores de la Empresa Distribuidora de Agua Pura «El Petén» (Sitrapetén) que han permanecido durante 19 meses frente al Palacio Nacional exigiendo su derecho fundamental al trabajo, fueron desalojados.

Una vez más la Policí­a Nacional Civil, con el apoyo en este caso de la Policí­a Municipal de Tránsito, hizo gala de su brutalidad y placer por la violencia y la represión ejecutando un desalojo en el que utilizaron, en forma desmedida, la fuerza contra los sindicalistas que pací­ficamente manifestaban desde el 3 de mayo de 2008. Para esa acción (cuya violencia extrema no es de ninguna manera justificable) no contaban con orden judicial.

Lo más absurdo es que el desalojo se da dí­as antes que se realice la semifinal del concurso de canto llamado «La Academia», el cual cuenta con un aspirante a «í­dolo» de origen guatemalteco; lo que da la pauta a intuir que realizar el evento en este paí­s, traerá mayores ganancias a las empresas de telefoní­a que por medio de mensajitos de texto inyectan supervivencia a los participantes de ese programa, (sin importar su talento, claro).

Los miembros de Sitrapetén iniciaron su lucha el 3 de mayo de 2008, luego que la empresa hiciera renunciar a todos los trabajadores que no estaban afiliados al sindicato, dándoles nuevos contratos con ocho nuevas sociedades anónimas que absorberí­an a la primera; en esa transición quedaron sin empleo 41 trabajadores afiliados a Sitrapetén.

Tras la denuncia contra Distribuidora Primordial S.A., la cual absorbió a Distribuidora El Petén, un juzgado laboral ordenó la reinstalación de los trabajadores despedidos, además del pago de sueldos dejados de percibir; sin embargo, la empresa privada activó su maquinaria (i)legal para apelar el fallo de la judicatura y entrampar así­ el proceso.

Las artimañas de los abogados de los patronos no se hicieron esperar. En Guatemala la impunidad en materia laboral es del ciento por ciento; pues hay juristas que conociendo la precaria situación laboral del paí­s entrampan los procesos para que los trabajadores desistan. El sistema está creado sólo para beneficiar a quienes tienen poder adquisitivo superior.

Los juicios laborales durarán cuanto a los patronos les de la gana (mientras tengan el dinero para contratar manadas de abogados que apelen cualquier resolución); pues es en el área laboral donde más se abusa de las acciones de amparo y los conflictos de jurisdicción; a esa crisis se suma que la estructura del Legislativo (una mayorí­a de partidos y diputados que representan a empresarios) no permite que temas laborales y sindicales entren en la agenda.

La permanencia de los miembros de Sitrapetén en la Plaza de la «Constitución» representa muchas cosas, pero dos son fundamentales: la resistencia pací­fica en la lucha por su derecho fundamental al trabajo y el abandono absoluto del Estado hacia la clase trabajadora.

Una vez más, el Estado dejó clarí­simo de qué lado está y por supuesto, no es del lado de la resolución pací­fica de conflictos, ni de los derechos de los trabajadores. (Da vergí¼enza pero sin duda está del lado de «La Academia»).

Nuestra solidaridad a los sindicalistas del Parque Central por su resistencia.