Qué importa que en Guatemala las niñas jueguen con bebés de verdad y no con muñecas. Las altas cifras de embarazo adolescente no son relevantes, aunque superen los 3 mil casos entre los 12 y 14 años. Por ahí de pronto los corruptos dedicados a trámites de adopción la hacen de nuevo y, además, calladitos se evitan los problemas con la correcta doctrina de la Iglesia que prohíbe la educación sexual.
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Qué importa que se suspendan las garantías constitucionales de los ciudadanos, si con eso se apoya una empresa extranjera, -que dicho sea de paso con su trabajo daña la salud de quienes habitan cerca. Y que importa decir “mentirillas” sobre las municiones usadas y las acciones de las fuerzas de seguridad, es más, que importa que salga a luz pública el audio del jefe de Seguridad de la minera, a lo mejor le hackearon la voz o fue una acción ventrílocua por el estrés que ha vivido en estos días.
Qué importa que miles de guatemaltecos hayan muerto años atrás, que las comunidades hayan sido arrasadas, que las familias se separaran y que la crueldad marcara las pesadillas de quienes sobrevivieron, si acá se trabajó en una democracia en ley y el exjefe de Estado que hoy se sienta en el banquillo de los acusados, “se ocupó específicamente de retomar el rumbo de la nación que estaba en la borda”.
Qué importa que el nuevo mote de adolescentes en conflictos con la ley sea el de sicarios, si total de dónde vienen y lo qué les pasé ni nos viene ni nos va, y no habrá quién pueda defenderlos o atenderlos, al fin de cuentas para algunos casos en Guatemala no es necesario enfrentar un juicio, la sentencia la dicta un titular de prensa y una sociedad guanabi que finge y olvida.
Qué importa que los ahora gobernantes criticaran el proyecto de Petrocaribe cuando lo propuso el gobierno de Álvaro Colom y que no haya línea de pensamientos y acciones claras, porque ahora entienden mejor las condiciones y beneficios -¿para quiénes?- de este convenio.
Qué importa que la población se arremoline protestando por la imposición de una planta hidroeléctrica en su comunidad, para eso hay bombas lacrimógenas. Total es hasta en Huehue.
Qué importa si acá todo está cool, los escenarios religiosos se amplían y desbordan lujo y glamour que ni el más Perezoso resiste y los pingüinos llegaron ya, quién puede perderse esto pues. Vaya que está ocupado nuestro mandatario.