«Los padres siempre deben estar alertas con sus hijos»


Dora Alicia Muñoz, consultora de Unicef, de Protección a la Niñez:

Dora Alicia Muñoz, consultora de Unicef del área de Protección a la Niñez, explica que cuando un niño o adolescente es ví­ctima de abuso sexual, inconscientemente da señales que pueden ayudar a los padres de familia a detectar estos casos y admite que es difí­cil descubrir al agresor por su apariencia.

Redacción La Hora
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¿Dónde se da más el abuso sexual?

No hay estadí­sticas reales, pero se da en los espacios donde están las personas de mayor confianza del niño, por ello, el hogar es tristemente uno de los sitios más vulnerables para la niñez. También la escuela, la iglesia y la comunidad en general.

¿Qué pueden hacer los padres de familia para percatarse de que su hijo es ví­ctima?

En los niños se presentan sí­ntomas psicológicos y fisiológicos. Hay cambios de comportamiento y de estado de ánimo. Los más pequeños denotan tristeza y agresividad además de una disminución en el desempeño escolar. Hay pérdida de apetito, temor a la oscuridad, -si el abuso ha sido de noche-. Algunos presentan conductas sexuales no adecuadas. En los adolescentes se presentan sí­ntomas y tendencias suicidas, falta de comunicación, evasión o poca voluntad para enfrentar los problemas y platican sin mirar a los ojos. ¿Y cuáles son esos sí­ntomas fisiológicos?

En el caso de los niños y adolescentes que estén viviendo un abuso sexual hay malestar, dolor al orinar, infecciones, irritación en las partes í­ntimas; enfermedades de transmisión sexual. Existen también trastornos de sueño, pesadillas. Si el abuso es en casa y por las noches, la ví­ctima se niega a dormir; y si el abuso es en la escuela o colegio, se resiste a ir.

Muchas veces los adultos no escuchan a los niños.

Hay que escuchar y creer lo que dicen los niños, partir de que ellos dicen la verdad. Para descubrir si hay abuso sexual, se debe generar un ambiente de comunicación con los hijos y preguntarles cómo se sienten, si algo les está molestando y de qué cosas conversan con los mayores de edad cercanos. Esa comunicación debe enseñárseles desde pequeños. Los niños y adolescentes deben aprender a expresar sus sentimientos. Un niño o adolescente que tiene buena autoestima y sabe tomar decisiones no es tan vulnerable al abuso sexual. ¿Hay que partir de la premisa que los niños dicen la verdad?

Sí­, buscar la confianza de los hijos y sobre todo, enseñarles a resolver sus propios problemas por medio del diálogo. Esto conduce a los niños a ser más seguros y a tener autoestima. Un niño o adolescente que tiene buena autoestima y sabe tomar decisiones no es tan vulnerable al abuso sexual. Otro aspecto positivo es hablar con los hijos sobre sexualidad. Explicarles que tenemos partes í­ntimas -con nombre y apellido-, que nadie puede tocar. ¿Un menor de edad abusado puede repetir el cí­rculo?

Lamentablemente sí­. Por ejemplo, un niño entre 7 y 12 años de edad que es abusado por su padrastro, padre, abuelo o maestro puede reconocer esta práctica sexual como algo normal, pese a que no se sienta cómodo. Estos niños viven traumas por las consecuencias del abuso sexual. Si no son atendidos, pueden llegar a convertirse en victimarios de otros niños. Es difí­cil identificar a un agresor, los rasgos no necesariamente conducen a pistas.

¿Cómo puede prevenirse?

Lo más importante es fomentar la autoestima de los niños y adolescentes y manejar una disciplina asertiva; no con palizas ni violencia porque así­ solo estarí­amos logrando que los niños nos tengan temor y desconfianza.

¿Hay algún sector más vulnerable?

Los niños con discapacidad, los niños que viven en pobreza, los niños y adolescentes maltratados o con baja autoestima. También los niños que están internados en hogares por maltrato o abandono. Los abusadores buscan grupos vulnerables. Cabe resaltar que estos abusos no son exclusivos de estratos económicos bajos, se puede dar a todo nivel.

¿A dónde se debe acudir si se detecta un caso de estos?

Debemos solicitar ayuda a gente capacitada para tratarlos y comenzar a apoyar al niño o adolescente y sobre todo, darle acompañamiento, pues el proceso de contar lo que ha sucedido es lento. Los niños abusados presentan disociación; es decir que tienen lagunas mentales y cuentan las cosas poco a poco. Tiene mucho que ver la duración del abuso y de qué manera sucedió.

¿Qué tan perjudicial puede ser para una ví­ctima, el no recibir ayuda?

Cuando una persona no es tratada pueden darse algunas complicaciones como confusión de la sexualidad; homosexualidad o lesbianismo. O bien, si esta persona llega a casarse, puede tener problemas en su matrimonio, principalmente en la vida í­ntima. Pero todo tiene solución y el trauma puede superarse aún siendo adulto.

¿Qué atención necesita una ví­ctima?

Los niños y adolescentes necesitan acompañamiento psicológico. Las terapias grupales son muy positivas. Quisiera remarcar que todas las personas que hayan vivido violencia sexual pueden salir adelante. El ser humano tiene recursos internos y estamos capacitados para superar estos traumas.