Los XXIX Juegos Olímpicos tendrán lugar en Pekín, la capital de la República Popular China, del 6 al 24 de agosto de este año. El torneo de fútbol se llevará a cabo además en las ciudades de Qingdao, Tianjin, Shenyang y Shangai, las regatas de vela en el puerto de Qingdao y las pruebas de hípica en Hong Kong.



La ciudad fue elegida el 13 de julio de 2001 durante la Sesión 112 del Comité Olímpico Internacional (COI) en Moscú, con 56 votos, dejando a un lado a Toronto, Estambul, Paris y Osaka (eliminada en la primera ronda de votaciones).
Con anterioridad otras ciudades ya habían sido eliminadas: La Habana, Kuala Lumpur, Bangkok, el Cairo y Sevilla.
Aunque las candidaturas de Toronto y París podrían haber sido las mejores, el COI se interesó más en la realización de los Juegos en China, el país más poblado de la tierra. La decisión desató serios debates debido a las violaciones de los derechos humanos que se han reportado en China. Para atenuar el momento y resaltar el cambio de ideales del país del nuevo milenio se eligió como lema: Nuevo Pekín, Grandes Juegos.
A través de su historia Pekín ha tenido dinastías numerosas como Jing, Yuan, Ming y Qing para mencionar sólo algunas. Desde AD 1272, con algunos pocos años de excepto, Pekín ha sido la capital de China.
Los organizadores chinos de los Juegos han diseñado y construido numerosos recintos que acogerán todas las actividades deportivas casi con exclusividad. Casi todas se llevarán a cabo en la capital china.
El fútbol se desarrollará en Shangai, Qinhuangdao y Tianjin. La vela será en la costa de Qingdao y en hípica las justas están para Hong Kong.
El resto de competiciones y alguna fase de fútbol se celebrarán en Pekín, donde se han dispuesto una infinidad de instalaciones deportivas. Algunas sólo han sido acondicionadas y otras serán temporales, pues se dice que desaparecerán tras los Juegos. También para la ocasión se ha dispuesto de grandes construcciones como el Estadio Nacional.
Pekín exhibe su confianza pero también cierta ansiedad antes de los Juegos. Poco más de un mes antes de sus primeros Olímpicos, China hace alarde de una confianza sin fisuras -las instalaciones están listas y la contaminación bajo control- pero también de cierta preocupación, con unas medidas de seguridad cada vez más importantes.