Cuando nos referimos a conceptos y opiniones siempre existe el espacio discrecional donde puede haber diferencia de criterio, pero cuando se trata de números, por ser materia exacta, no puede distorsionarse o desfigurarse los resultados o los hechos.
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El lunes 7 de enero coincidentemente Prensa Libre publica en su sección de negocios, bajo el título «De Portillo a Berger: el costo de la vida a través de ocho años» y elPeriódico: «SAT anuncia que rebasó la meta de recaudación en Q2 millardos», lo que merece ser analizado y razonado.
En la publicación de Prensa Libre, de una manera muy gráfica y bien diagramada, aparecen los precios de 19 productos de enero de 2000 a noviembre de 2007. Encontramos que el pan subió el 50.5%, las tortillas el 49.6%, la sal el 47.7%, la leche en polvo el 46.5%, el arroz el 37.8%, el azúcar el 28%, el aceite el 27%, el café el 26.6%, el pollo el 25.7%, la carne el 22%. Recordemos que todos estos productos son de origen nacional y que no hay familia en el país que pueda dejar de consumirlos.
Los productos de origen internacional o con ingredientes importados subieron mucho más. Prensa Libre evidencia que el gas propano subió el 124.8%, la gasolina súper el 74.9% y la electricidad de 0-100 Kwh. (tarifa social domiciliaria) el 46.4%, habiéndose reducido ésta tarifa de 300 a 100 Kwh. por lo que el aumento es proporcionalmente aún mayor.
Por consiguiente, como lo dirían sin excepción todas las amas de casa, durante el gobierno saliente de Berger la inflación real para los más pobres y para la mayoría de la clase media fue en números redondos alrededor del 50% dependiendo del mayor o menor consumo de los 19 productos que Prensa Libre publica.
Adicionalmente (aunque equivocada la atribución de los reajustes al salario mínimo) se evidencia la diferencia de conciencia social y la mejora de poder adquisitivo en los cuatro años del gobierno presidido por Alfonso Portillo, que dejó el salario mínimo en el año 2004 en Q39.67 más la bonificación salarial, no así el gobierno de Berger que subordinado a la cúpula económica no aumentó el salario mínimo en el 2005 y se vio obligado a hacerlo en el 2007 en un porcentaje menor al 6%; igualmente lo aumentó al concluir su mandato en enero de 2008, haciendo que los números evidencien la enorme pérdida de poder adquisitivo de todos los asalariados del país.
Si todos los alimentos y productos esenciales aumentaron en promedio y conjunto el 50% ¿qué mérito puede tener la SAT que informa que el IVA doméstico se haya incrementado en un 33%? Obviamente ninguno porque, independientemente de quien pueda estar a cargo como Superintendente de Administración Tributaria, es automático que si por el pan, las tortillas, los frijoles, la leche, el azúcar, etc., se tiene que pagar adicionalmente los porcentajes indicados, en esa misma proporción se recauda más IVA doméstico.
El aumento de la recaudación de este impuesto es el resultado de la inflación de todos los productos que obligadamente consumen los guatemaltecos y el aumento del Impuesto Sobre la Renta, que es el segundo impuesto que experimentó crecimiento, no es sino la consecuencia obligatoria que produce el IETAP, contribución obligatoria y anticipada que fue la concesión graciosa que la cúpula económica aceptó durante el gobierno de Berger, pero que ya señaló que no lo aceptará más que un año adicional, lo que implica que de no reformarse la carga tributaria se retrocederá en cuanto al porcentaje de recaudación nuevamente en el país.