Los nombres detrás de los motines


China tiene «las pruebas» de que los motines de Lhassa de la semana pasada fueron «fomentados y organizados por la pandilla del Dalai Lama», afirmó hoy el primer ministro chino, Wen Jiabao, quien, sin embargo, dejo abierta la puerta para el dialogo, a condición de que el lí­der espiritual tibetano renuncie a la independencia.


«Tenemos las pruebas y los hechos han demostrado que esos incidentes fueron fomentados y organizados por la pandilla del Dalai Lama», afirmó Wen en el curso de una conferencia de prensa realizada en Pekí­n.

Los motines de Lhassa dejaron 13 muertos, según un balance oficial, aunque los tibetanos en el exilio hablan de 100 muertos e incluso de centenares.

Por otro lado, China, por boca de su primer ministro, por primera vez reconoció que los incidentes de la semana pasada desbordaron del Tibet a otras regiones, de lo que también responsabilizó al dalai lama.

«Esos incidentes horribles de Lhassa y esos intentos de organizar los mismos incidentes en otras regiones de China, esos ataques en el extranjero contra las misiones diplomáticas chinas, ¿no están relacionados con él?» (con el dalai lama), señaló durante una conferencia de prensa en Pekí­n.

Las manifestaciones antichinas que se iniciaron en Lhassa se extendieron luego a otras regiones, en el noroeste de China, donde viven minorí­as tibetanas, e incluso a la provincia de Sichuán, en el sudoeste.

Las manifestaciones de Lhassa «tení­an como objetivo sabotear los juegos Juegos Olí­mpicos» de Pekí­n, afirmó luego Wen Jiabao. «Nosotros debemos respetar la Carta Olí­mpica y no politizar los Juegos Olí­mpicos», prosiguió.

Está claro que a cinco meses de los Juegos Olí­mpicos de verano, la crisis de Tibet tiende a aumentar la presión sobre Pekí­n, incluso si hasta ahora han sido escasos los llamados abiertos a un boicot.

En cuanto a la acusación de que Pekí­n estarí­a cometiendo un «genocidio cultural» en Tibet, lanzada por el dalai lama, es una «pura mentira», afirmó también el primer ministro chino.

«Después de la liberación pací­fica, Tibet ha conocido el progreso y el desarrollo. Hablar de un supuesto genocidio cultural en Tibet, cometido por China, es una pura mentira», declaró.

El dalai lama reclamó el domingo una investigación internacional sobre los sangrientos motines en Tibet y las ví­ctimas que dejaron, al tiempo que condenaba el «genocidio cultural» que estarí­a dándose en Tibet.

El dalai lama debí­a renunciar a la independencia para que un diálogo pueda instaurarse entre China y el lí­der espiritual de los tibetanos, declaró finalmente Wen Jiabao.

«Si el dalai lama renuncia a la independencia y reconoce que Tibet es parte inalienable de China, como Taiwán, entonces nuestra puerta está completamente abierta para dialogar con él», declaró Wen en una conferencia de prensa.

Luego de los sangrientos incidentes de la semana pasada en Lhassa, algunas voces se elevaron en el extranjero para pedir un diálogo entre China y el Premio Nobel de la Paz, en particular la de la secretaria de Estado norteamericanas, Condoleezza Rice.