«Estamos en un periodo en el cual, al menos en bienestar económico, estaríamos como en 1975», dijo a la prensa Ruby Takanishi, presidente de la Fundación para el desarrollo de los niños que lanzó en 2009 el Child Well-Being Index (índice de bienestar infantil).
El índice, que usa datos gubernamentales para evaluar cómo están los niños estadounidenses en aspectos que van desde la salud hasta la interacción comunitaria, muestra que el bienestar de los niños comenzó a disminuir el año pasado a medida que el país caía en recesión. Y proyectó que seguirá cayendo.
«A medida que el impacto de la actual recesión repercute a través del empleo de sus padres y los ingresos de las familias, que las personas se ven obligadas a mudarse, pierden su casa o tienen severas restricciones económicas, habrá impactos en el bienestar de los niños», indicó Kenneth Land, coordinador de investigación para la elaboración del índice.
Comparando datos actuales con información de recesiones pasadas, el informe prevé que el bienestar infantil seguirá degradándose al menos hasta 2010, pese a que los analistas proyectan que la economía comenzará a recuperarse este año, dijo Land. «La disminución del bienestar infantil se deberá fundamentalmente a la disminución del bienestar material» de sus familias, explicó Land.
«La cantidad y porcentaje de niños que viven por debajo de la línea de pobreza aumentará. El porcentaje de niños que vive con al menos uno de sus padres con un empleo de tiempo completo bajará, a medida que se siente el impacto de la pérdida de empleos», añadió. Otro peligro para los niños es «la obesidad de la recesión», dijo Land.
«Nos preocupa que los padres sustituyan la alimentación sana por comidas rápidas ricas en grasas y azúcares, lo que se traducirá en un incremento de la tasa de sobrepeso infantil», explicó Land.
El 32% de los niños en Estados Unidos padecen sobrepeso y 16% son obesos, según un estudio publicado hace un año por el Journal of the American Medical Association (JAMA, diario de la asociación médica estadounidense),
Dado que la obesidad incrementa el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, altas tasas de colesterol y diabetes, un aumento en la tasa de obesidad significaría un deterioro de la salud infantil, señala el índice.
Por otra parte, una mayor cantidad de adolescentes de 16 a 19 años no trabaja ni estudia, descubrieron los investigadores, lo que los hace especialmente vulnerables a la delincuencia y el crimen, dijo Land. Un aspecto especial de esta recesión, la crisis inmobiliaria, también agrega inestabilidad a la vida de los niños.
«La movilidad residencial en general disminuye durante las recesiones, lo que permite a los niños mantener conexiones sociales con amigos, familia y vecinos», dijo Land. «Pero dado que esta recesión comenzó con la crisis inmobiliaria, hay mucha pérdida de hogares y la movilidad no será tan reducida».