Fernando Urquizú Gómez
Universidad de San Carlos de Guatemala
El origen de la presencia de los mensajeros divinos de los nacimientos tradicionales de nuestro país, lo encontramos en las Sagradas Escrituras cuando refieren diferentes hechos acaecidos a los personajes protagónicos de la venida de Cristo a la tierra, de esta manera Dios envió a un arcángel San Gabriel a anunciar a la Virgen María que concebiría un hijo del Espíritu Santo y que lo llamaría Emmanuel, otro ángel anunció a su esposo el Señor San José este hecho aclarando cualquier duda de infidelidad de la María.


El papel de los ángeles continuó haciéndose presente en un coro celestial para acompañar el nacimiento de Cristo, mientras otro miembro de las legiones celestiales de esta especie se hizo presente para anunciar a los pastores de Belén su nacimiento.
La caracterización de estos personajes desde el punto de vista científico podemos ubicarlo en la etapa de formación de los conceptos propios para las religiones cuando el hombre comienza a organizar las sociedades complejas, que diferencian la especialización del trabajo, alejando cada vez más el trabajo manual y el desarrollo intelectual y comienza una etapa de intercambio de productos a gran escala entre sociedades diferentes que deben ser unidas por medio del pensamiento social.
Es aquí donde nacen los conceptos que no tienen representación concreta como el alma, los sentimientos y otros que comienzan a mezclar representaciones materiales concretas como pueden ser los conceptos «Sirena» que tiene en su representación parte del concepto mujer y parte del concepto pez, en el mismo sentido el concepto ángel tiene contenido una parte del concepto humano unido al contenido del concepto ave.
Partiendo de estos principios los personajes que se forman en este proceso conceptual poseen características que el hombre soñaba tener antes de adquirir las capacidades técnicas y científicas para realizar acciones como respirar bajo el agua o volar a grandes alturas por encima de la tierra.
Los ángeles suplen una necesidad de comunicación directa entre personas cuando el hombre, no imaginaba las telecomunicaciones y consideraba en una cercanía con Dios, un tanto más inmediata a la atmósfera terrestre que era surcada en cuestión de minutos por estos mensajeros divinos.
Teniendo en cuenta estos elementos de juicio, debemos ahora considerar la elaboración de los nacimientos como un elemento didáctico del Evangelio para llevar a cabo una enseñanza a una enseñanza religiosa a una sociedad cada vez más heterogénea, que en el caso particular del antiguo reino de Guatemala, contaba con cánones específicos de elaboración regidos desde el primer Concilio Mexicano de 1545, destinado a uniformar criterios con la Iglesia Católica Romana.
En este contexto el Rey de España se constituía como el principal patrocinador de la Iglesia en el medio, debido a que la Iglesia Católica local era la encargada de la reproducción del sistema ideológico, por tanto, tenía a su cargo todo el sistema educativo desde las primeras letras hasta los estudios superiores. Esto determinaba que el rey y sus asesores pedagógicos escogieran los materiales didácticos de enseñanza del Evangelio constituido por grabados que servían de modelos para ser reproducidos lo más exactamente posible en las arquidiócesis de Nueva España y Lima que gobernaban la Iglesia Católica de ultramar, en la cual se incluía la actual Hispanoamérica.
Esta eventualidad explica fácilmente la presencia de los grabados europeos en la arquidiócesis de Nueva España, de donde fueron enviados transformados en pinturas al antiguo Reino de Guatemala desde el siglo XVI; específicamente para el tema que ahora nos ocupa, fue la colección de los «Misterios de la vida de la Virgen María» de Alberto Durero, la que sirvió de modelo para la elaboración de la serie del mismo nombre realizada en Nueva España por Antonio Ramírez, hacia 1672, que actualmente se encuentra en la catedral de Santiago de Guatemala.
En la contemplación de esta colección podemos apreciar la idea primigenia de cómo fueron concebidos los primeros ángeles cristianos en nuestro medio, que eran representados en los nacimientos de aquella época, en donde era fundamental la presencia arriba del nacimiento un ángel llamado «de glorificación», cuya iconografía es portar un letrero que en español afirma. «Gloria a Dios en el cielo»
Parte importante de la presencia angélica en los nacimientos en la escena principal constituida por el Niño Dios, la Virgen María, y San José, es también un coro de «ángeles adoradores» que acompaña el nacimiento del hijo de Dios, fuera de la escena descrita frecuentemente encontramos al «ángel de la Anunciación a los pastores» que es representado por un mensajero divino que anuncia a los pastores de la localidad de Belén el nacimiento de Cristo.
Fuera de estos personajes angélicos obligatorios en los nacimientos, pueden figurar otros ángeles que regularmente complementan escenas relacionadas con el nacimiento de Cristo, la vida de la Virgen María o la presencia de San José, en este contexto de lectura podemos encontrar ángeles en los nacimientos portando trompetas de triunfo que anuncian la venida triunfal del hijo de Dios a la tierra, otros que porten las insignias de las letanías lauterianas dedicadas a la Santísima Virgen sus insignias heráldicas que se extienden a las de Jesús y el señor San José.
La presencia de los ángeles en los nacimientos guatemaltecos pasó del sentido didáctico del evangelio anteriormente descrito, a la interpretación popular, desde el Siglo XVIII, cuando las imágenes de distintas advocaciones se fueron posesionando como iconos de identidad en los barrios, ciudades, de donde pasaron al ideario del antiguo reino y posteriormente al nacional guatemalteco, como la Virgen del Guadalupe, el Señor de Esquipulas.
Fue a partir de la transformación del uso de las imágenes religiosas como elemento didáctico de la Iglesia cuando el papel de los ángeles en los nacimientos tomó un giro menos formal ya que su papel de mensajeros divinos comienza a fusionarse otro como es el de protectores de los niños con los que juegan en los nacimientos ayudándolos a llevar ofrendas al niño Dios, actualmente no es raro ver que en un nacimiento incluso juegan pelota o los ayudan en las practicas ahora deportivas, o guían su futura vida profesional.
La imaginación popular es tan grande que no es raro encontrar angelitos vestidos con telas indígenas de nuestro país en los nacimientos, cortando flores en jardines celestiales imaginarios para ofrendarlos al Niño Dios, o bien preparando una artesa para bañarlo, entre otros adornos, mensajes que anteriormente hubieran sido severamente reprendidos por la Iglesia, debido a que antiguamente la confección del nacimiento era eminentemente didáctica pero que ahora se ha ampliado hacia nuevos horizontes que le han permitido mantener su vida en el ideario de los guatemaltecos proyectándose con gran fuerza hacia el futuro.