Los nacimientos antigí¼eños


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“Celebre el mundo con gran contento, el nacimiento del Niño Dios…” Villancico

Los nacimientos antigí¼eños, son la representación plástica del emotivo relato que el evangelista Lucas, hace de “aquella noche Santa, cuando nació –entre los hombres– el Niño Jesús.”

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Por Mario Gilberto González R.

El portento del misterioso regalo celestial, fue en una cueva abandonada en las afueras de la ciudad de Belén. Era maloliente por el vaho de una mula y un  buey que pastaban en su interior. El Niño –por la pobreza de sus padres– tuvo por cuna un pesebre donde se colocaba el alimento de los animales. Fueron los heraldos del cielo, los que, en melodioso mensaje, proclamaron su gloria y grandeza. Un ángel invitó a los pastores para que le visitaran y una estrella sobre la cueva, convirtió la noche en dí­a.  

  De sobra se sabe que fue San Francisco de Así­s, después de visitar los Santos Lugares –justo dos años antes de su tránsito terrenal– el que revivió con figuras humanas y animales, la misteriosa y fascinante escena del Nacimiento del Niño Jesús, en una cueva en Greccio (Toscaza). Se le tiene como el precursor de celebrar la noche de Navidad. Así­ nace la costumbre de instalar en las iglesias un Belén con figuras talladas,  donde resaltan los personajes principales: la Virgen Marí­a, San José, el Niño Jesús, los pastores, los reyes magos y la estrella.

  La representación de esa escena, se le llamo Belén, por ser el sitio donde se realizó. En Nápoles  los Belenes alcanzaron su mérito artí­stico. De sus talleres salieron preciosas  tallas de las imágenes principales incluyendo a los pastores y los reyes magos. Los retablos napolitanos son considerados verdaderas obras de arte.

  Fueron los franciscanos los que trajeron a España, la devoción de los Belenes para revivir la noche de gloria y de misterio. Y fueron ellos también, los que la extendieron por las Indias Occidentales incluyendo a Santiago de Guatemala. Los imagineros santiagueses también, hicieron para las iglesias,  tallas preciosas de las figuras principales que aun hoy se lucen en los altares.

  Carlos III rey de Nápoles,  a los veintidós años casó con la princesa alemana de catorce años Marí­a Amalia de Sajonia. Los dos fueron de sólida formación religiosa. Ella conoció  los belenes napolitanos y cuando Carlos III ascendió al trono de España y de las Indias en 1759, a la muerte de su hermanastro Fernando VI, hizo construir en el Palacio del Buen Retiro, un Belén con figuras napolitanas, A ella se debe que los Belenes dejaran de ser exclusivos de las iglesias y fueran elaborados en los hogares de todas las clases sociales. Se le tiene como su gran impulsora y es reconocida como la Reina de los Belenes.

  En Santiago de Guatemala, fue el Santo Hermano Pedro, el impulsor de celebrar la Noche Buena con una procesión que recorrió las calles de la ciudad. Su fecunda obra de caridad, está inspirada en Belén que quiere decir Casa de Pan. Su recomendación a Fray Rodrigo de la Cruz fue: “llegará el dí­a cuando tengas que poner en la puerta de la porterí­a, este rótulo: Esta es Casa de Belén” como en efecto fue. Las Letras Remisoriales con carácter de verdad, deja testimonio de ese aporte.

 

”De que manera fue Verdad y es, que por esta misma caridad como transformado en Dios estava tal que en él se imitava, por la alegrí­a, ola tristeza en todos los Divinos Misterios: En la ocasión en la conmemoración de el Nazimiento aquella noche en que nazió en Belen la luz a todas las gentes, combocava a todos los Magnates, Eclesiásticos y a todos los  de el gremio de la Ciudad de Guatemala al oratorio de su Hospital, erecto devajo  esta misma imbocación y con  puesta de todos los que estavan  en gran numero una solemne procesión  con la qual se llevaba la Ymagen de la Virgen Maria alegrandose con su espiritu  reverenciaba aquel  Sagrado Misterio con preces particulares de el Salterio de la misma Virgen Madre de Dios y con otras devotas canciones, y luces encendidas, se iva a la contemplación altisima de aquel Misterio, y de la misma forma, en las Visperas dela Epifania, renovava los obsequios de su amor con grande edificación, compunsion detodos: como mas lata-mente lo deponen los testigos informados dando en todo la razon de su dicho y causa de su ciencia.” (se cambió la ortografí­a, Letras Remisoriales Numeral 49)

 

  Cuando en los albores de mil novecientos,  se instituyó canónicamente la Cofradí­a del Santo Rosario en la iglesia de la Merced  -Parroquia de San Sebastián-  Fray Julián Raymundo y Riveiro, que estaba presente en ese acto, anotó en el Acta primera  que  liberaba a la Cofradí­a del Santo Rosario de continuar celebrando la Navidad y a cambio lo  fuera la Hermandad de Jesús Nazareno,  la que desde entonces de ocupa de su celebración. 

  Se inicia con las Posadas que visitan cada noche una casa distinta y que rememora los sitios por donde pasaron la Virgen y San José para ir a empadronase a su lugar de origen.  Los antigí¼eños le dieron nombre a cada una y preparan el ambiente según su representación. El Monte Tabor, La ciudad de Naí­n, Los campos de Samaria, El Pozo de Sequén, Corral de ovejas,  Los Copos de Nieve,  la entrada a Jerusalén, la entrada a Belén y el Portal de Belén. Al caer le tarde del 24 de diciembre, sale el paseo de los Cabezones que bailan al compás de una marimba.  Hacen lo mismo durante la noche en la plazuela del templo y antes de la media noche, acompañan a la procesión del Niño Jesús que sale de la casa donde entró en la última posada y vuelve al templo mercedario. El Niño Jesús es llevado en brazos de una agraciada señorita vestida de blanco que lo deposita en el Nacimiento. Esa es la tradición que llega a nuestros dí­as.

 Los Belenes en Guatemala, tomaron el nombre de Nacimientos. Los artistas imagineros se lucieron con sus imágenes artí­sticas de emotiva expresión, especialmente del Niño Jesús. Formaron parte del patrimonio espiritual de la familia que se heredaron a las futuras generaciones como un preciado tesoro.

  Famosos fueron los Nacimientos de doña Dolores  Ruiz vda.  Pellecer, de doña Amalia –conocida como de la Casa Nueva-, de don Pedro Paniagua y de doña Panchita de Porras –entre otros- Los elaboraban a ras del suelo en una pieza amplia. El cielo se formaba con una manta que con alfileres sostení­a la tarlatana color celeste. Con alfiler se sostení­a también el bricho que terminaba en una pompa de vidrio de diversas formas y colores. Con cera negra se pegaban los ángeles y serafines. El portal  hecho de cartón, se le daba la presentación de ser una ruina abandonada con trozos de musgo y quiebracajetes hechos de papel de lustre. De preferencia se colocaba en alto para que resaltara.  En otros nacimientos, un paisaje bí­blico o alegórico serví­a de fondo.

  En la parte interior se colocaban a las imágenes de la Virgen y San José. A los lados estaban el buey y la mula. Con paja se formaba el pesebre, donde a las 00 horas de la Navidad,  el Niño Jesús  era llevado procesionalmente en el interior de la casa por toda la familia y  con  respeto y solemnidad, la mamá lo  depositaba sobre  las pajas.  En el frontal del portal se colocaba un ángel que sostení­a en sus manos, una franja de cartón que tení­a escrito este mensaje: Gloria in Excelsis Deo sin faltar la estrella de Belén hecha de hojalata.. Se formaban montañas, planicies con siembras naturales de maí­z y cebada,   volcanes que sacaban humo de dí­a y de noche se veí­a el contorno del cráter con fuego. Rí­os hechos con brea soplada para dar la impresión del choque del agua con las piedras. También hubo rí­os donde corrí­a el agua que terminaba en un lago para que  nadaran los patos de carey. Las piedras para la orilla del rí­o y del lago eran del cauce del rí­o Pensativo.

  El ambiente de la ciudad de Belén, se expresaba con figuras antiguas de madera, de alambres forrados de algodón como las ovejas pegadas en trozos de cartón y especialmente de figuras de barro de los artistas artesanos antigí¼eños que hicieron preciosidades hechas a mano. La familia Rodenas, se lució con su trabajo artesanal y embelleció los nacimientos antigí¼eños. Palmeras y pinos hechos de cartón, caminos de arena donde se colocaban a los tres Reyes Magos. Casitas de cartón para formar caserí­os o casas formales iluminadas por dentro y ranchos de cartón cubiertos de paja. La curiosidad de los nacimientos es que a veces son más altas las figuras que los árboles.

  La iluminación era a base de candelas sobre candelabros altos y se completaba el nacimiento al colocar alrededor, musgo, serrines de colores hilos de manzanilla y ramos de naranjas  y de limas. El aroma que despedí­an los montes, el barro, el serrí­n, las frutas y el incienso era peculiar de los nacimientos antigí¼eños.

  De barro eran los pastores, las ovejas, los Reyes Magos y las figuras que representaban los oficios y las ventas de entonces. La familia Rodenas se preparaba con tiempo para ofrecer sus bellas manualidades. De tela eran las Hermanas de la Caridad con su cofia blanca de alas.

  El Niño Jesús de nuestro Nacimiento, era una preciosidad,  propiedad de tí­a Carlota que lo cuidaba como un tesoro por ser herencia familiar venida de sus antepasados.

  Mi padre tuvo dominio del cartón, la regla, la escuadra y el compás. Hizo para nuestro Nacimiento,  casas preciosas y la réplica de los Palacios del Ayuntamiento y de los Capitanes Generales, la Catedral, el Arco de Santa Catalina, el Palacio Nacional de Guatemala y la concha acústica. Gustaron tanto que quienes hací­an grandes nacimientos le encargaron esas réplicas para el suyo. Las apreciaron tanto que muchos años después, me las mostró don Pedro Paniagua que, después de lucirlas en su Nacimiento, las guardaba con mucho celo. Con su guí­a hice el Palacio Nacional de Guatemala y la Concha Acústica que presenté como trabajo manual y que mi profesor don Benigno Pérez Cáceres lució en su sala familiar.

  Los Nacimientos antigí¼eños son una preciosidad dignos de admiración. Mi gozo era cuando mis padres me daban el permiso para bajar los enseres del nacimiento familiar y con emoción poní­a manos a la obra para elaborarlo. ¡Qué tiempos aquellos cuando las ilusiones de la niñez, impulsaba mi vida que ahora se enriquece de recuerdos!