Este sábado continuamos con este gran músico italiano, Claudio Monteverdi, que por su espíritu crítico, cuidadoso, exacto y sabio, es el primer gran músico completo y también el primer músico moderno, en un sentido amplio y general. Esta columna también está dedicada a Casiopea, esposa dorada, de quien brotó el secreto de la luz; efluvio de luceros de donde partió la primavera para regar sus corolas en mi sangre, húmeda de amaneceres y canto de golondrina, y por quien aprendí el lenguaje del agua y la flor del amor.
Del Collegium Musicum de Caracas, Venezuela
La música en Inglaterra en el siglo XVI
En los siglos XIV y XV la polifonía en Inglaterra adoptó formas locales, más simples que las que se emplearon en Francia y en Flandes; a pesar de esto, los flamencos, que tanto avanzaron en este tiempo en la técnica musical, aprendieron de un gran maestro inglés, John Dunstable, el músico más importante en los primeros tiempos de la polifonía inglesa. A su muerte no tuvo continuadores de importancia y toda la música inglesa se redujo a lo que se importaba, con bastante retraso, desde el continente y el resultado fue una música inferior, en relación con el adelanto francés o italiano.
Hasta el siglo XVI vuelve a contar Inglaterra con músicos de calidad, probablemente debido al reinado de Enrique VIII, que como músico que era, protegió esta actividad. Los maestros más destacados son los siguientes:
Robert Fairfax (1521), sobresale en la música religiosa, pero con retraso en relación con la música del continente.
John Traverner (1495), igual de Fairfax, se dedica especialmente a la música religiosa.
Christopher Tye y Thomas Tallis, el primero (1500-1572) y el segundo (1505-1585), fueron los primeros que hicieron música para la iglesia reformada, ya separada de Roma por Enrique VIII. Estos dos maestros crearon un género llamado anthem (antífona) que resultó verdaderamente británico y anglicano. Es menos polifónico que la música franco-flamenca-italiana y da mucha importancia al texto y a la claridad y buena pronunciación de las palabras.
Durante el reinado de Isabel I (1558-1603), quedó definitivamente establecida la iglesia anglicana y sus formas de culto. El anthem fue adoptado para coros y órgano. Un poco más tarde, otro gran maestro, William Byrd, introdujo el uso de solistas con acompañamiento instrumental.
William Byrd fue un auténtico gran maestro de la música y el primer gran músico inglés. Casi tan grande como Palestrina, Victoria y Orlando Di Lasso. Todos los músicos ingleses de la época se beneficiaron de sus enseñanzas. Compuso música religiosa, tanto para el culto romano, como para el anglicano, una vez reformada la iglesia.
Otros compositores: Thomas Morley y John Dowland. Se distinguieron en el cultivo del madrigal, aun cuando nunca llegaron a la altura de los italianos y por supuesto a la altura de Claudio Monteverdi. Sin embargo, el madrigal inglés tuvo su importancia y, por lo menos en cantidad, su desarrollo fue mayor que en el continente, al grado que se hizo tradicional que todo caballero culto inglés tenía que saber cantar a primera vista su parte en un madrigal, si se le invitaba a ello en la Corte isabelina.
El madrigal inglés tiene sus características que lo hacen diferente del madrigal continental. Es más suave y menos polifónico. Muchos se hicieron para una sola voz. Se tuvo gran cuidado con la prosodia inglesa; cada palabra conserva su acentuación en cualquiera de las voces. Esto da al texto gran naturalidad y vitalidad rítmica. John Dowland (1562-1626) con gran influencia italiana, escribió gran número de canciones a una voz, con acompañamiento de laúd.