La Comisión Coordinadora Guatemalteca por la Reforma Migratoria en los Estados Unidos, integrada por el Consejo de Asesores del CONAMIGUA, CONGUATE, el Comité de Inmigrantes en Acción, MIGUA, la Red por la Paz y el Desarrollo de Guatemala y el Sindicato Internacional de Trabajadores de Servicios, se sumó a la Caravana de Derechos Humanos, organizada por el Movimiento de Derechos Humanos el 9 de diciembre, para expresar su apoyo a las demandas de dicho movimiento. El pueblo de Guatemala, tanto en el interior como en el exterior del país, merece el pleno respeto de sus derechos cívicos, políticos, económicos, sociales y culturales, así como de los derechos colectivos que las luchas de sectores y pueblos han ido logrando establecer.
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En representación de 1.5 millones de guatemaltecos en el extranjero, la Comisión Coordinadora reclamó el derecho a migrar en forma digna y segura y el derecho a mantener como pilares de toda sociedad la unidad y el bienestar de las familias. En particular, al analizarse la situación en Estados Unidos, en donde cerca de 800 mil guatemaltecos se encuentran en forma irregular, se pide a la sociedad estadounidense y a sus autoridades que reconozcan la condición humana de los inmigrantes indocumentados y que se elimine el término de «ilegal» para referirse a ellos, con su carga de delincuencia y castigo. Son trabajadores migrantes a ser protegidos y apoyados por las convenciones aplicables de las Naciones Unidas.
Se necesita una reforma justa y humana de la Ley de Inmigración de Estados Unidos, que, si bien tome en cuenta justas demandas de seguridad y control, abra también la oportunidad para que los inmigrantes indocumentados que ya se encuentran en ese país puedan regularizar su situación y lograr la reunificación familiar y para que los flujos migratorios futuros se den en condiciones de seguridad y dignidad. Estados Unidos debe reconocer que migración y desarrollo están íntimamente vinculados. Por más muros y obstáculos que se erijan para frenar la inmigración, los pueblos con hambre y miseria no tienen más opción que acudir a los mercados de mano obra del mundo industrializado; la inmigración solamente se puede detener con el «muro del desarrollo». El desarrollo en nuestros países, los programas bilaterales de trabajadores temporales, la extensión expedita y sin cortapisas de visas a personas que desean visitar familiares en Estados Unidos y las medidas de protección a refugiados serán factores de flujos migratorios futuros ordenados y seguros.
El movimiento de derechos humanos de Guatemala, junto al resto de la sociedad civil, debe acompañar la lucha por la reforma migratoria justa y humana en Estados Unidos que los migrantes guatemaltecos hemos emprendido. El movimiento social y otros sectores importantes, incluidos los medios de comunicación social, el sector religioso y el sector universitario, se disponen a establecer una estructura de acompañamiento a partir de enero. Hay que sumarse a la campaña con la visión correcta de que se deben respetar todos los derechos de todo migrante, tanto en el país de origen y en los países de tránsito como en el país de destino. Reclamamos el derecho a migrar, con mayor razón hacia un país de inmigrantes que necesita de nuestra fuerza de trabajo.