Las celebridades la mencionan abiertamente. Un número creciente de productos la sirven. Y un reciente comercial de televisión la ensalza como «la cuna de la vida» y «el centro de la civilización».
La feminista estadounidense Eve Ensler escribió la obra «Los monólogos de la vagina», que se difundió con éxito desde México hasta la Argentina, y que es reflejo de un movimiento que lucha contra la violencia doméstica. Entre sus muchas intérpretes figuraron Jane Fonda, Glenn Close, Rosi Pérez, María Conchita Alonso y Salma Hayek.
La vagina se está convirtiendo en un negocio considerable.
Una generación que se ha criado con lenguaje e imágenes sexuales más explícitas en los medios está dejando de lado la vieja práctica de aludir indirectamente a los genitales femeninos en favor de un diálogo más directo. Para llegar a la generación digital de veinteañeros y treintañeros, que también tiene una capacidad limitada de atención, los publicistas usan avisos más directos, más francos y a veces hasta chocantes.
La nueva generación tiene menos reservas para hablar de sus cuerpos, «por lo que presta mayor atención a los productos de los cuales les habría avergonzado hablar en el pasado», opina Deborah Mitchell, directora ejecutiva del Centro de Administración de Marcas y Productos en la Facultad de Empresa de la Universidad de Wisconsin. «Es parte de esta tendencia entre las mujeres de afirmar ‘Eh, no nos avergí¼enza hablar sobre esto»’.
La nueva libertad para hablar sobre la vagina tiene lugar en momentos en que los productores invierten más para que las mujeres compren productos para ese órgano. Los avisos para productos de higiene femenina subieron un 30% a 218,9 millones de dólares en el 2010 respecto de dos años antes, según Kantar Media.
La cultura popular también tiene mucho que ver con la mayor comodidad del público y de las empresas con la apertura sobre el tema.
Bettybeauty Inc. lanzó un producto para teñir el vello púbico en el 2006 que se vende en peluquerías y comercios de artículos de belleza.
Energizer Inc. en el 2009 presentó la hoja de afeitar Quatto Trimstyle de Schick, con un cortador para bikini en un costado.
Kimberly-Clark lanzó en julio una serie de tampones con flores, dibujos y decoraciones y los acompañó con una serie de comerciales con una soltura desacostumbrada para esta línea de productos.
Los monólogos
Eve Ensler escribió la primera versión de esta obra en 1996, después de entrevistar a más de 200 mujeres acerca del sexo, las relaciones amorosas y la violencia doméstica.
Ensler dijo durante una entrevista para el sitio Web women.com, que las entrevistas empezaron como conversaciones casuales con sus amigas, quienes le contaron anécdotas que habían oído de otras amigas, y así se inició la cadena de relatos que dio origen a la obra.1
Ensler escribió los monólogos para «celebrar la vagina», describiéndola como superior al pene masculino, debido al hecho de que está conectada con el clítoris, el único órgano humano que no tiene otro propósito que el de dar placer.
“Los monólogos de la vagina†se estrenó el 3 de octubre de 1996 en el Centro de Arte HERE de Nueva York. La obra original incluía una sola actriz, Ensler, dándole vida a una docena de personajes relatando sus historias. La edad, actitud y estado de ánimo de los personajes varía, pero todos los monólogos están relacionados con la vagina, ya sea por tratarse de la sexualidad, la menstruación, la masturbación, el orgasmo, el parto, la violación o la mutilación genital. Después del estreno, la obra se adaptó para que los monólogos fueran representados por tres actrices.
A lo largo del tiempo y en todas las culturas del mundo, el poder de las mujeres ha estado vinculado a su sexualidad y a su habilidad de parir hijos. Por esto, Ensler considera que la vagina puede ser un instrumento de poder. En la misma entrevista Ensler dijo que el propósito de la obra cambió en 1998 para convertirse en un movimiento en contra de la violencia de género.
En Estados Unidos la popularidad de la obra llegó a tales niveles que en el año 2001 abarrotó, con la actuación de varias artistas famosas, el cupo de 18 mil asientos del Madison Square Garden. El elenco incluyó a la rockera Melissa Etheridge, a la periodista Oprah Winfrey, a la rapera Queen Latifah, a las comediantes Whoopi Goldberg y Margaret Cho y a las actrices Calista Flockhart, Jane Fonda, Glenn Close, Teri Hatcher, Marisa Tomei, Brooke Shields y Rosi Perez.
La obra ha sido traducida a más de 45 idiomas y llevada al escenario en casi 120 países. En canal de cable HBO también produjo una serie con Ensler basada en esta obra.
Deborah Mitchell
Centro de Administración de Marcas y Productos de la Universidad de Wisconsin