Los indí­genas de Perú en vigilia por derogación de leyes que rechazaron


FOTO LA HORA: RUBEN GRANDEZ

El primer ministro peruano Yehude Simón como muestra de apoyo se reúne con lí­deres indí­genas nativos del Amazonas.» title=»FOTO LA HORA: RUBEN GRANDEZ

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<p>El gobierno peruano cumplió en presencia de lí­deres indí­genas, su compromiso de proponer al Congreso la derogación de dos decretos sobre la explotación de la Amazonia rechazados por los nativos y que generaron una crisis saldada con 34 muertos.</p>
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La derogación de los decretos fue acordada el lunes en una reunión entre el jefe de Gabinete, Yehude Simon, con una docena de «apus» o jefes de la etnia amazónica asháninka en un poblado de la selva central.

«El gobierno está listo a escuchar y reconocer errores; los indí­genas no son antisistema, ellos luchan por lo que consideran justo, buscan justicia, equidad y respeto a sus tierras», dijo Simon al entregar el proyecto de ley a Javier Velásquez, presidente del Congreso.

Velásquez aseguró que el Parlamento unicameral asumirá su responsabilidad y «en el más breve plazo» se pronunciará sobre la derogación, previo debate de los legisladores, para que se restablezca el clima de paz en el paí­s.

«Esperamos que este compromiso se cumpla, luego retornaremos a nuestros pueblos para que el paí­s quede totalmente tranquilo», dijo Lidia Rengifo, secretaria general de la Asociación General de Pueblos Indí­genas de la Selva Central.

Entretanto, el dirigente Alberto Pizango, lí­der de las protestas de los nativos, partió la tarde del miércoles hacia Nicaragua como asilado después de que Lima le otorgó un salvoconducto para abandonar el paí­s.

Pizango, que se declara perseguido polí­tico, es acusado por el gobierno de los delitos de motí­n, sedición y rebelión.

La decisión de Simon marcó un retroceso del conflicto con los nativos. Hasta ahora, en dos meses de protestas indí­genas, el gobierno habí­a defendido la validez de las normas cuestionadas.

Los partidos de derecha y de izquierda criticaron el giro del gobierno y señalaron que de haberse tomado antes la decisión de anular los decretos se habrí­an evitado los choques del 5 y el 6 de junio en Bagua (noreste), que dejaron 24 policí­as y 10 nativos muertos.

El proyecto para derogar los decretos será debatido en el Congreso, donde el Ejecutivo espera que sea aprobado rápidamente.

Otro dirigente nativo, Percy Amaro, de la etnia asháninka, rechazó las acusaciones del oficialismo en el sentido de que detrás de sus demandas está el presidente boliviano, Evo Morales.

«Lo desmiento tajantemente, no ha habido ninguna intromisión de ideologí­a externa, sólo la voluntad de nuestro pueblo de plantear nuestras demandas, nosotros tenemos capacidad de dialogar de igual a igual con las autoridades», subrayó.

Sin embargo, el gobierno insistió este miércoles en que hubo una intervención boliviana.

El canciller José Garcí­a Belaunde acusó a Evo Morales de ser «enemigo» de Perú y de tener «vocación mesiánica», ya que «ha asumido que tiene que liberar» a los peruanos del gobierno de Alan Garcí­a.

«Creo que ha asumido que él tiene una representación de la población indí­gena de su paí­s y de otros paí­ses. Ha asumido que tiene que liberar al pueblo peruano del gobierno de Alan Garcí­a más o menos, creo que tiene una vocación mesiánica», declaró.

Garcí­a Belaunde sostuvo que hay demasiados «indicios y huellas» de que existe una intervención boliviana para incitar a la violencia en Perú.

La decisión del gobierno de proponer la derogación de los dos decretos se produjo en momentos en que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) lo instó a consultar a los indí­genas sobre la explotación de la Amazoní­a.

La OIT expresó «grave preocupación» por los choques entre policí­a e indí­genas, y recordó «la obligación del gobierno de establecer mecanismos apropiados y efectivos para la consulta de los pueblos indí­genas y su participación, que es piedra clave del Convenio» sobre Pueblos Indí­genas y Tribales, ratificado por Perú en 1994.