Recibí una nota del Secretario Ejecutivo de la Asociación Nacional de Municipalidades, quien “con instrucciones del señor Rubelio Recinos Corea, Presidente de la ANAM”, reclama derecho de respuesta porque, según él, un campo pagado que publicó algún partido político los difama y solicita hacer una sarta de aclaraciones que no tienen ni ton ni son.
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El párrafo de la publicación que les molestó y que ellos citan textualmente decía que “se niega, protesta y se enluta ante la avaricia y ambición desmedida de quienes habiendo sido electos por su pueblo para luchar por sus verdaderos intereses –autoridades municipales y legisladores– aprovechan la oportunidad de tener liderazgos vende patria en los más altos niveles del poder ejecutivo, para seguir el histórico asalto a las arcas nacionales y llevar la corrupción a niveles que en algún momento el pueblo cansado y frustrado, cobrará la factura. Venden por comisiones su dignidad de ser humano.”
En el ejercicio legítimo de la libre expresión del pensamiento ese párrafo puede ser suscrito por cualquier ciudadano porque abundan los ejemplos y casos de legisladores y autoridades municipales que se enriquecen a costillas de la necesidad del pueblo. El colmo es que la ANAM diga que se siente agraviada por el señalamiento de que hay alcaldes ladrones, cuando nunca esa entidad se ha pronunciado para condenar los trinquetes y negocios que se hacen en distintos municipios, muchos de los cuales han sido de tal calibre y tan escandalosos, que hasta el Ministerio Público que apaña toda la corrupción ha tenido que actuar y son varios los jefes edilicios procesados y otros están pendientes de que se les levante el antejuicio.
¿Dónde jocotes está la voz de la ANAM para condenar los excesos y abusos cometidos por Alcaldes que hicieron asquerosos negocios a la sombra de la inmunidad que la ley les otorga? No deja de ser un chiste de muy mal gusto, y por supuesto jamás una aclaración digna de tal nombre, que el señor López Rodas diga que “las 334 municipalidades de la República de Guatemala manifiestan su total compromiso con erradicar la corrupción, para lo cual orientan sus esfuerzos por trabajar con transparencia, rendición de cuentas y actuando con estricto apego al ordenamiento legal del país.” De plano que tanto el Presidente de la ANAM como el secretario ejecutivo piensan que no sólo yo soy estúpido para tragarme que esa verborrea aclara algo, sino que también que la población del país, los vecinos de todos los municipios, son un atajo de imbéciles que van a creer esa babosada de que todos los 334 Alcaldes y sus corporaciones están comprometidos para erradicar la corrupción. Solo porque es un asunto muy serio y una mentira tan grande no se puede soltar una carcajada ante tan burda expresión.
Los alcaldes hacen micos y pericos en sus jurisdicciones y si no que lo digan en Villa Nueva donde con un fideicomiso para el Alumbrado Público están evitando cualquier tipo de control y fiscalización de los fondos que provienen de la tasa que se cobra por ese servicio. No digamos la forma en que privatizan el manejo del IUSI y las compras mediante arrendamientos que se han popularizado en las distintas comunas. Que venga la ANAM a reclamar porque se ha dicho que hay alcaldes que llevan la corrupción a niveles que algún día harán que el pueblo se canse es inaudito cuando nunca se pronunció, por ejemplo, para exigir que le retiren inmunidad a los pícaros que se escudan en el antejuicio para robar a diestra y siniestra y tampoco dijo nada cuando se procesó a individuos como el Alcalde antigüeño. El derecho de respuesta es para quien sea injustamente agraviado, no para quien es justamente señalado, como en este caso.