Los humanitarios de todo el mundo festejan su dí­a el 19 de agosto


Los humanitarios del mundo entero, que cada vez registran más ví­ctimas durante sus misiones, serán celebrados este miércoles, declarado dí­a de la acción humanitaria y que de ahora en adelante será celebrado cada 19 de agosto.


La ONU escogió esta fecha en conmemoración del atentado de Bagdad del 19 de agosto de 2003, en el cual murieron 22 miembros de Naciones Unidas, entre ellos el jefe de la oficina iraquí­ de la organización, el brasileño Sergio Vieira de Mello.

Estas ví­ctimas de uno de los ataques más dramáticos contra los humanitarios simbolizan una nueva realidad: la violencia.

Los empleados de las organizaciones humanitarias, enfrentados a necesidades que «no cesan de aumentar», como lo mostraron este año los conflictos en Sri Lanka y Pakistán, que pusieron a los sistemas existentes de ayuda «al borde de sus capacidades», así­ como a catástrofes naturales exponenciales, «están cada vez más bajo el fuego de la acción», reconoce el jefe de la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), John Holmes.

Según los datos de Naciones Unidas, 2008 alcanzó un récord en términos de violencia, con 260 trabajadores humanitarios (sin distinción de organizaciones) ví­ctimas de secuestros y ataques, 122 de los cuales murieron.

«Es el nivel más elevado en 12 años», explica la vocera de la OCHA en Ginebra, Elisabeth Byrs, estimando que la degradación fue particularmente sensible los últimos tres años, con un promedio de incidentes que aumentó en 60%.

Este año, cuatro empleados europeos de la ONG francesa Acción Contra el Hambre (ACF) fueron secuestrados en Somalia y liberados 9 meses después, otros tres humanitarios fueron secuestrados en Kenia, dos más en Darfur (Sudán), y dos empleados de Médicos Sin Fronteras (MSF) fueron asesinados en Pakistán.

«Antes, los ataques eran una excepción, ahora se convirtieron en algo frecuente», agrega Byrs.

Desde el 11 de septiembre de 2001 y en especial el famoso 19 de agosto de 2003, está claro que la misión humanitaria como emblema de las grandes organizaciones ya no es una garantí­a de protección.

Los humanitarios «se convirtieron inclusive en objetivos en los paí­ses en donde los secuestros» son importantes, señala el director general de ACF, Francois Danel.

De acuerdo con Danel, las razones son múltiples, empezando por «una aceleración de la confusión de géneros» que conduce a las poblaciones a confundir a combatientes y empleados de organizaciones humanitarias.

También hay un fenómeno de «bipolarización considerable del mundo en el pensamiento» de los combatientes «que separan Oriente de Occidente, al mundo cristiano del islam», agrega el vocero de Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Florian Westphal.

«Nos perciben como agentes occidentales», se lamenta.

A esto se agrega el problema de numerosos Estados que dejan impune una criminalidad creciente cuyos objetivos son todos los que tienen bienes con algún valor, como por ejemplo las camionetas todoterreno de los humanitarios.

Los paí­ses más peligrosos, como por ejemplo Sudán, Chad, Afganistán, Pakistán, y en especial Somalia, obligan a plantearse «cotidianamente la pregunta de quedarse o no», reconoce el responsable de ACF.

Se trata de un verdadero problema de conciencia, ya que «son los que necesitan más ayuda los que van a sufrir» las consecuencias, subraya la secretaria general de MSF internacional, Kris Torgeson.

Estos desafí­os obligaron a las ONG y a las agencias de la ONU a adaptarse y a considerar retirarse de un lugar como la última de las opciones.

El peligro sigue siendo una de las principales preocupaciones de los que se alistan en las misiones. Y a pesar del recrudecimiento de los incidentes, las buenas voluntades no ceden, aseguran muchas organizaciones.

Es más, con la crisis, el CICR reconoce que recibió más candidaturas.