«Me quería matar», así inicia el relato sobre la vida de Felipe Castro, uno de los miles de víctimas del Conflicto Armado Interno, ocurrido desde 1960 hasta diciembre de 1996.
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Castro sufrió por la violencia armada en Ixcán, Quiché, cuando sólo tenia 2años, en 1982, y sus padres fueron asesinados a manos de «un grupo de militares» que llegó a la zona donde vivía su familia.
La historia de Castro está llena de lágrimas y oscuros recuerdos que derivaron de su niñez, cuando sufrió de violencia por parte de las personas que lo adoptaron, tras ser separado de su núcleo familiar.
Casi tres décadas después de ser víctima del conflicto armado, dice sentirse muy feliz por haber encontrado a dos de sus hermanas y tener su propia familia, con quien dice sentirse muy a gusto.
«Las heridas todavía están abiertas», señala, pero tiene la satisfacción de que algún día podrá reestablecerse y continuar su vida «como todos los demás».
Ahora Castro formara parte del grupo de 84 personas que sufrieron por el conflicto armado durante su niñez, y que recibirá el resarcimiento económico que el Estado ofrece a las victimas del Conflicto.
«Un día fuimos niños y niñas victimas de la violencia pero ahora tenemos mucha responsabilidad para que las cosas no vuelvan a pasar», puntualizó.