Los grupos pro justicia


El común de los ciudadanos tiene poco conocimiento de la trayectoria de muchos de quienes presentarán su hoja de vida para proponerse como candidatos a magistrados tanto de las Salas de Apelaciones como de la Corte Suprema de Justicia, pero existen grupos de ciudadanos que durante años han trabajado intensamente en el esfuerzo por fortalecer el sistema de justicia que han acumulado conocimiento que en estas circunstancias puede ser muy útil. No queremos decir que esas agrupaciones tengan la última palabra ni que posean la verdad absoluta, porque igual que cualquier conglomerado humano tienen sus bondades y defectos, sus tendencias y compromisos, sus grandezas y sus pequeñeces, pero al menos podrán aportar elementos para que se abra un debate intenso en la sociedad para escudriñar sanamente en este proceso.


Y decimos escudriñar sanamente, porque en la medida en que la vigilancia de la sociedad sea objetiva y al mismo tiempo respetuosa de la dignidad de los aspirantes, evitaremos que los mejores se muestren reacios a proponer su candidatura, porque siempre ocurre que la gente más calificada y más honesta también es alérgica a esa exposición pública que a veces es poco objetiva y poco respetuosa.

Los que tienen cuero de danta, a los que les importa un pepino el «qué dirán», son los que generalmente se promocionan porque no tienen en realidad nada que perder y «les viene del norte» lo que piensen de ellos y digan sus detractores. En cambio, son muchos los que se mantienen al margen de los procesos públicos cabalmente porque se resisten a las descalificaciones oficiosas.

Por ello es que tenemos que ser muy cuidadosos en el juicio, porque de la misma manera en que debemos hacer todo lo posible por impedir que un pí­caro se cuele en los listados de la propuesta final, cosa que de todos modos va a suceder porque así­ es el sistema, también tenemos que tener recato para no destruir honras injustamente o de manera equivocada por caer en ligerezas. No es fácil jugar el papel de ciudadano responsable, pero es lo que tenemos que hacer en las actuales circunstancias, porque lo que al final estamos buscando todos es cabalmente una administración de justicia que rompa con el modelo de impunidad, de compadrazgos y favoritismos que ha sido la tónica esencial para integrar nuestros más altos tribunales a lo largo de los años.

Repetimos que la guí­a de los grupos por justicia nos tiene que servir para iniciar un proceso independiente y responsable de escrutinio en el que todos los ciudadanos y los sectores de la sociedad tenemos la obligación de participar.