Los gobiernos y los emigrantes 1ª. Parte


Con el actual gobierno se inicia un nuevo ciclo en la relación y polí­tica del Estado guatemalteco hacia los emigrantes. En esta oportunidad, con una serie de tres artí­culos intento hacer un breve análisis de la infausta relación que nuestros guatemaltecos residentes en el exterior han tenido con los gobiernos anteriores. La intención es que estas letras sirvan de alguna manera de orientación para nuestras nuevas autoridades.

Guillermo Wilhelm

El principal paí­s receptor de los guatemaltecos que han decidido residir en el exterior, como todos sabemos, es los Estados Unidos de América y el éxodo hacia ese paí­s se divide en cuatro etapas importantes. La primera y la menos relevante se da entre 1,890 y 1920 cuando se registran alrededor de 4 mil guatemaltecos viviendo en el Estado de California. Hasta ese entonces la emigración guatemalteca tení­a un perfil más bajo en relación con los inmigrantes que se asentaban en nuestro paí­s. La segunda etapa se sitúa desde los años veinte hasta los sesenta del siglo pasado y se da cuando empleados guatemaltecos pertenecientes a los cuadros medios y altos de la United Fruit Company arriban a ese paí­s para tratar aspectos de salud. Se iniciaba la época de fama de la tecnologí­a médica de punta en ese paí­s con la Oshner Clí­nic y el Tulane Hospital de New Orleans. El tercer perí­odo es cuando se inicia el conflicto armado interno en los años sesenta y se intensifica en los setenta y ochenta, y es cuando grandes contingentes humanos salen de nuestro paí­s para radicarse en la Unión Americana. Sin embargo, el perí­odo que rebasa a todos en el numero de personas que abandonan Guatemala, es cuando el crecimiento de la economí­a norteamericana contrasta con la contracción de todas las economí­as latinoamericanas a inicios de los noventa, iniciándose desde esa época hasta la fecha, la mayor desbandada humana del continente hacia territorio estadounidense. Hasta finales de los noventa los estadounidenses no habí­an identificado a la inmigración como un problema nacional. Por eso es que la mejor oportunidad que tuvo el gobierno guatemalteco de ayudar a sus emigrantes fue cuando en 1998 el huracán «Mitch» golpeó nuestro territorio.

Cuando este fenómeno natural causó estragos en varios paí­ses de Centroamérica, Honduras y Nicaragua prestos solicitaron ante el gobierno norteamericano la protección de los «TPS» para sus conciudadanos radicado en ese paí­s. Que por cierto les fue concedida. Pero inexplicablemente el gobierno guatemalteco ni siquiera hizo el intento. Al contrario, cuando este huracán arrasó Guatemala muchos guatemaltecos tristemente aún recordamos aquellas infortunadas declaraciones del presidente Arzú cuando anunciaba que Guatemala no le pedirí­a «cacao» a nadie. Perdiéndose así­ la mejor oportunidad que el paí­s ha tenido en beneficiar a un número importante de connacionales con los Programas de Protección Temporal. Fue una gran pérdida que el gobierno de aquel entonces no lo haya hecho, ya que eso hubiera permitido que gran parte de nuestra comunidad emigrada tuviera en estos momentos un estatus legal, que aunque temporal, los gobiernos de Honduras y Nicaragua a causa del Mitch y El Salvador posteriormente con su terremoto, si lo obtuvieron y lo han logrado mantener con prorrogas hasta la fecha. Continuará