Los Gigantes y su buena suerte


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Gregor Blanco temió lo peor, que su toque le había salido fatal. Pero la ejecución fue excelente, con una pelota que si acaso rodó unos cuantos metros por la raya de tercera base antes de dormirse.

Por ERIC NÚÑEZ SAN FRANCISCO / Agencia AP

Y así, por enésima vez en esta postemporada, la bendita buena suerte de los Gigantes les iluminó para llevarse ayer una victoria 2-0 sobre los Tigres de Detroit en el segundo juego de la Serie Mundial.

Se acaba de entonar el «Take Me Out to the Ball Game» y el juego estaba empatado 0-0 en la baja del séptimo inning, cuando Blanco recibió la orden de hacer el toque para mover a dos compañeros en circulación sin outs. El jardinero venezolano no sólo cumplió con el toque, sino que la pelota se congeló en un reducido espacio entre la cal y la gramilla verde ante la mirada del pitcher Drew Smyly, el receptor Gerald Laird y el antesalista Miguel Cabrera.

San Francisco llenó así las bases, y luego una roleta de Brandon Crawford para una doble matanza con la combinación 4-6-3 empujó la carrera de la diferencia.

«Me puse a bromear con (el coach) Roberto Kelly al llegar a la primera base. Eso lo practicamos hoy», dijo Blanco. «Resultó ser el toque perfecto y puede ser que haya sido el mejor turno de mi carrera. No fue lo que realmente quería hacer. Pero al final me salió el mejor toque de mi vida y estoy agradecido».

«Uno a veces se puede precipitar con las ansias de poner la pelota en juego», añadió Blanco. «Me dije: ‘tócala y ponla en juego y deja que las cosas salgan solas»’.

Blanco también resaltó el factor de tener buena fortuna.

«El béisbol puede ser muy cruel; este es un deporte en el que necesitas suerte», afirmó.

Y suerte es lo que han tenido los Gigantes con varias situaciones en las que han sido beneficiados con pelotas que rebotan en una almohadilla para acabar en un doble o un contacto múltiple con el bate que despista a un infielder para también conseguir un doblete.

Así las cosas, los Gigantes empacaron las maletas para embarcarse hacia Detroit con el fin de afrontar el tercer juego el sábado, respaldados por una ventaja 2-0 en la serie al mejor de siete partidos.

Pero no todo es suerte. También sirve saber realizar con pericia las jugadas básicas.

Fue lo que ocurrió en el segundo inning para evitar una anotación de los Tigres en un juego en el que los dos abridores fueron herméticos.

Luego que Prince Fielder se embasó tras un pelotazo de Madison Bumgarner para abrir el segundo, Delmon Young empalmó un doble por el izquierdo. El corpulento Fielder recibió la luz verde del coach de tercera base Gene Lamont.

Tras recuperar la pelota, Blanco hizo un tiro que superó al primer encargado de hacer el relevo al plato. Pero el intermedista venezolano Marco Scutaro estaba atento al ubicarse por la antesala, atrapó el tiro de Blanco e hizo un lanzamiento preciso para que el receptor Buster Posey tocara a tiempo con el guante a un Fielder que se deslizaba en el pentágono.

Scutaro dijo que se suponía que él tenía que estar detrás de Crawford. «Cuando hay gente en primera y la bola es bateada hacia el lado izquierdo, tu siempre como segunda base tienes que seguir al siore (el torpedero) por dos razones. La primera es para avisarle si el corredor se va, y por si hay un tiro malo. Todo se ejecutó como se practica», afirmó.

«Fue una jugada clave, ya que se sabía que iba ser un juego de pocas carreras. Hay que hacer las pequeñas cosas», añadió.

Y hubo más jugadas de esas en la que por un pelo los Gigantes evitaron males mayores.

En la cuarta entrada, Omar Infante abrió con un sencillo. Pero Pablo Sandoval estaba bien colocado para atrapar una línea fuerte de Miguel Cabrera que se perfilaba para ser un extrabases. Infante fue sacado out después en un intento de robo.

«La defensa te ayuda a ganar juegos y así fue. Hay que saber ejecutar las jugadas», dijo el mánager Bruce Bochy.

OFENSIVA
Fielder flaquea y Tigres caen a 0-2

Prince Fielder ha sido incapaz de aportar la jugosa producción que los Tigres de Detroit esperan.

«Es obvio que no nos van a lanzar delicias todo el día», dijo el corpulento toletero.

Sus dos primeros partidos de Serie Mundial luego de firmar un contrato por 214 millones de dólares han sido para olvidar: ninguna remolcada y sólo un hit sencillo.

Además, fue puesto fuera en el plato ayer durante el segundo episodio cuando intentó anotar desde la primera base impulsado por un doble, una jugada clave en la derrota por 2-0 de los Tigres ante San Francisco. Ahora Detroit viajará a su estadio con un déficit de 2-0 en el Clásico de Otoño.

«Una vez más, cuando bateamos bien la pelota ellos hicieron buenas jugadas», dijo Fielder. «Esa combinación es bastante letal».

Fielder está flaqueando, pues sólo ha bateado .205 para los Tigres en esta postemporada con un jonrón y tres remolcadas en 11 partidos. Esas cifras exiguas han abatido su promedio a .198 (diecinueve hits en 96 turnos) durante su carrera en los playoffs. La actuación contrasta con su primera campaña regular en Motown, cuando sonó de .313 con 30 cuadrangulares y 108 empujadas.

El venezolano Miguel Cabrera, que como tercer bate precede a Fielder, lleva de 5-1 con una remolcada durante los dos encuentros en San Francisco.

Detroit tuvo sus oportunidades. Después de que el venezolano Omar Infante se embazó con un hit al cuadro para abrir la cuarta entrada, Cabrera pegó una línea que fue a dar al venezolano Pablo Sandoval en la tercera base, quien saltó y la atrapó con el guante volteado. Luego Fielder conectó un elevado a la banda de advertencia del jardín izquierdo que capturó el también venezolano Gregor Blanco.

«Esta noche tuvimos dos imparables», dijo el manager de los Tigres, Jim Leyland. «Cabrera bateó una bala esta noche. Tuvimos la jugada desafortunada en el plato al principio. Así que creo que nuestra ofensiva está bien».

Ahora los Tigres van a su casa en el Comerica Park, donde tuvieron foja de 50-31 en la temporada regular. No tienen mucho tiempo para revertir la situación si esperan regalarle a Detroit su primer título de Serie Mundial desde 1984.

«No podemos tratar de ganar tres (partidos) en un día», aclaró Fielder. «De hecho, ni dos».

GIGANTES
Triunfo

Acostumbrados a venir de atrás, los Gigantes de San Francisco ahora tienen la sartén por el mango en la Serie Mundial.

Madison Bumgarner aquietó a los bates de los Tigres de Detroit durante siete innings y los Gigantes capitalizaron un toque perfecto de Gregor Blanco para conseguir la carrera que les enfiló el jueves hacia una victoria 2-0 en el segundo juego del Clásico de Otoño.

«Estamos jugando un béisbol puro. Nos divertimos», dijo Blanco. «Están viendo un equipo que disfruta jugar con pasión».

San Francisco aprovechó su condición de local en los primeros dos partidos para irse al frente 2-0 y ahora buscará sentenciar en Detroit, donde la serie se trasladará el sábado para los próximos tres juegos.

De los 52 equipos que tomado una ventaja, 41 lograron consagrarse campeones, casi un 80 por ciento. Los últimos ochos supieron liquidarlo, incluyendo a los Gigantes en 2010.

Mañana, el venezolano Aníbal Sánchez abrirá por los Tigres contra Ryan Vogelsong de los Gigantes.

La segunda victoria de San Francisco se terció con el estilo de béisbol más sencillo posible. El toque de Blanco —una pelota que se quedó dormida por la raya de tercera base— hizo llenar las bases en el séptimo inning. Acto seguido, una roleta de Brandon Crawford para una doble matanza con la combinación 4-6-3 trajo la carrera que puso a San Francisco a mitad de camino de su segundo campeonato en tres años.

«Así es el béisbol. Si estás pasando por un buen momento, entonces todo te sale», indicó el segundo base de los Gigantes Marco Scutaro. «Y cuando no te funcionan y te va mal, no hay otro remedio que perseverar. No debemos confiarnos porque aún falta mucho y todo puede cambiar de un momento a otro. Hay que seguir jugando fuerte».

Un elevado de sacrificio de Hunter Pence, luego de batear tres fouls en cuenta de 0-2 ante el relevista Octavio Dotel, empujó la segunda anotación en el octavo.

Para los Gigantes, esta ventaja 2-0 es algo totalmente diferente esta postemporada. En las dos series anteriores debieron remontar desde muy atrás: un 2-0 ante Cincinnati en una pulseada al mejor de cinco y luego sobrevivieron a un déficit 3-1 frente a San Luis por el título de la Liga Nacional.

«Esto es mucho mejor que estar con nuestras espaldas contra la pared», dijo Bumgarner. «Pero no te puedes relajar, tenemos que seguir pisando fuerte el acelerador».

Los Tigres desembarcaron en San Francisco con la etiqueta de favoritos, pero se regresan a Detroit muy tocados y preguntándose cómo es posible que todo le esté saliendo tan mal. Prince Fielder, por ejemplo, fue puesto out en el plato por un pelo, impidiéndoles tomar una ventaja temprano.

«La realidad es que no nos están saliendo las cosas. En Detroit tenemos que dar un giro de 180 grados», dijo Miguel Cabrera, el antesalista de los Tigres que ganó la Triple Corona y se fue de 2-0 en el juego. «Nos ha faltado un poco de suerte».

El abridor de los Tigres Doug Fister fue impactado en la cabeza por una línea bateada por Blanco, pero lanzó dominante hasta que relevado en el séptimo al ser saludado por un sencillo de Pence.

En un verdadero duelo de pitcheo, Bumgarner toleró dos hits, colgó siete ceros y recetó ocho ponches. El bullpen de San Francisco se encargó del resto, con Santiago Casilla y Sergio Romo bajando la cortina de manera perfecta en las dos últimas entradas.

Otra brillante jugada del avezado Scutaro y el innecesario riesgo tomado por el coach de tercera base Gene Lamont les impidieron a los Tigres tomar la ventaja en la segunda cuando Fielder fue puesto out en el plato.

Fielder recibió un pelotazo al abrir el inning y Delmon Young procedió con un doble al jardín izquierdo. Mientras la pelota quedaba a la deriva, Lamont le dio luz verde al fornido toletero para ir al plato. No había outs.

Scutaro, pieza fundamental de los Gigantes en este octubre, estuvo despierto en la jugada y se colocó en el otro extremo para atrapar el disparo del jardinero Blanco y luego lanzó preciso el receptor Buster Posey, quien tocó con su guante a Fielder por la espalda. El umpire Dan Iassogna cantó el out enfáticamente.

Los Tigres, sin embargo, no estuvieron de acuerdo. Fielder se levantó y reclamó airadamente. El manager Jim Leyland salió de la cuerva y apuntó airadamente hacia la almohadilla.

Pero las imágenes de televisión convalidaron que Iassogna había tomado la decisión correcta.

Fister se llevó un susto en la parte baja del inning. Con dos outs, Blanco disparó una línea por el medio que golpeó a Fister en el lado de la cabeza y la pelota y se fue al jardín central. Fister reaccionó como si nada para seguir en el montículo.

Una noche después de convertirse en el cuarto bateador en la historia que conecta tres jonrones en un mismo juego de la Serie Mundial, Pablo Sandoval conectó de 3-1 y le robó un hit a su compatriota venezolano Cabrera. Scutaro se fue de 4-0 y vio cortada una racha de 11 juegos consecutivos bateando de hit esta postemporada.

Detroit, en cambio, no pudo carburar su ofensiva.

«¿Qué se puede hacer», dijo Leyland. «Bateamos dos hits. No me pondré a despotricar de mi ofensiva, ya que anoche hicimos buenos contactos. Cabrera bateó un balazo esta noche».

Por los Tigres, los venezolanos Omar Infante de 4-1; Miguel Cabrera de 2-0; Avisail García de 2-0. El dominicano Jhonny Peralta de 3-0.

Por los Gigantes, el puertorriqueño Ángel Pagán de 3-0 con una carrera anotada. Los venezolanos Marco Scutaro de 4-0; Pablo Sandoval de 3-1; y Gregor Blanco de 3-2.