Los fabricantes de automóviles terminan el año al borde del colapso


Las grandes fabricantes de automóviles están de rodillas ante una ayuda económica que pueda otorgar el gobierno de Estados Unidos a fin de no caer en la quiebra. FOTO LA HORA:  AFP PHOTO/PAUL ELLIS

Ningún fabricante de automóviles del mundo logró escapar en 2008 a la tormenta que sacude el ramo y que puede costar sangre, sudor y lágrimas, aun cuando en algunos paí­ses el Estado pueda acudir en socorro de una industria rica en mano de obra.


A pesar de que el fantasma de la crisis económica ronda por el mundo algunos fabricantes automotrices intentan introducir lí­neas lujosas en el mercado. FOTO LA HORA:  AFP PHOTO / Yoshikazu TSUNO

En Washington, los tres gigantes estadounidenses –General Motors (GM), Ford y Chrysler– otrora pujantes terminan el año logrando del Congreso una ayuda condicionada para los dos primeros, de 13.400 millones de dólares para salvarse de la quiebra.

La crisis del crédito resultará sin duda cruel para las «Tres grandes» de Detroit, en un contexto en que los bancos no quieren prestar dinero a los consumidores. Pero los sinsabores de los fabricantes son merecidos por el error de producir vehí­culos demasiado voraces en tiempos de precios elevados del petróleo.

GM y Chrysler advirtieron que podrí­an quebrar a comienzos de 2009 si no recibí­an ayuda estatal, ante la reticencia de los polí­ticos en socorrer a un sector que de todas formas puede estar condenado por la competencia extranjera.

Incluso luego de que Washington decidiera socorrer a una industria que emplea a uno de cada 10 obreros en Estados Unidos, «la quiebra de uno de los fabricantes sigue siendo posible», advirtió el analista Gregg Lemos Stein, de la agencia de calificación de riesgo Standard & Poor»s.

Los problemas de los fabricantes no se resolverán de un dí­a para otro, porque seguirán sufriendo una baja de la demanda inédita en el mundo.

«Serí­a difí­cil encontrar una región del mundo que no esté sometida a fuerte presión», observó Lemos Stein.

En Europa como en Asia, los fabricantes deben recurrir a las vacaciones forzosas ante una baja de las ventas que ha superado con amplitud 40% en muchos paí­ses durante los últimos meses.

En Francia, el presidente Nicolas Sarkozy anunció una prima de 1.000 euros para los compradores de vehí­culos nuevos para estimular la renovación del parque automovilí­stico.

Los paí­ses emergentes no se salvaron de la crisis, ni siquiera Brasil o incluso China, donde el crecimiento del mercado alcanzó entre 20% y 30% en los últimos años y donde el número de nuevas matrí­culas cayó 10% en diciembre.

«Todaví­a no hemos tocado fondo; las malas noticias siguen llegando», observó Rebecca Lindland, analista de Global Insight, que no espera una normalización de la actividad antes de 2010.

«Europa está en fase de entrada en recesión y los mercados emergentes siguen desacelerándose y no se sabe cuándo se detendrá esa desaceleración», señala.

La crisis supone una redistribución del mercado en todo el mundo. Toyota está a punto de convertirse en número uno del sector superando a General Motors, mientras que Volkswagen ya desplazó a Ford al tercer lugar en la clasificación.

Como señal de los tiempos, Ford tuvo que vender las prestigiosas marcas británicas Jaguar y Land Rover a la firma india Tata y puede deshacerse de la sueca Volvo, mientras GM estudia la venta de Saab.

Pero las dificultades financieras enturbian el juego: GM renunció a fusionarse con Chrysler, y en Alemania, Porsche tuvo que hacer lo mismo respecto a Volkswagen. Estos mismos problemas de liquidez amenazan con frenar el avance hacia modelos más económicos en combustible.

En Asia, incluso el todopoderoso Toyota tuvo que advertir en noviembre que sus ganancias iban a caer este año a su nivel más bajo en nueve años, al tiempo que Honda y Nissan formularon una advertencia similar a sus inversionistas, como también hizo el alemán BMW.