Los exiliados de la pobreza


Un exiliado es un expatriado generalmente por motivos polí­ticos, aunque en la actualidad también es posible hablar de razones económicas.

Félix Loarca Guzmán

En el brillante discurso que el presidente Constitucional de la República del Ecuador, el economista Rafael Correa, pronunció en la ciudad de Quito el pasado lunes 10 de agosto tras prestar juramento para un segundo perí­odo de gobierno, señaló que los migrantes que han viajado hacia el norte en busca de mejores condiciones de vida se exiliaron de la pobreza, y que ellos no son delincuentes. Destacó que detrás de ese drama humano está la irresponsabilidad e insensibilidad de los gobiernos y de otros sectores de la sociedad que no se preocuparon de ellos quizá por ser pobres.

Sin embargo, destacó que el Ecuador es mantenido por los pobres que desde el extranjero enví­an sus remesas de dinero que ganan con el sudor de su frente venciendo muchas adversidades.

Las palabras del gobernante sudamericano que coincidieron con las celebraciones del bicentenario del primer grito de la independencia del Ecuador, cayeron como anillo al dedo en el momento en que en algunos «paí­ses desarrollados» está creciendo un movimiento perverso para criminalizar la actividad de los inmigrantes que empujados por la necesidad van a esas naciones en busca de trabajo para alimentar a sus familias.

Coincidentemente, el domingo pasado (9 de agosto de 2009), en Italia entró en vigencia una monstruosa ley que convierte en criminales a los inmigrantes ilegales, además de imponerles groseras multas entre 5 y 10 mil euros. Recordemos que el euro, la moneda europea tiene un valor más alto que el dólar de los Estados Unidos.

De inmediato, numerosas organizaciones defensoras de derechos humanos de diferentes partes del mundo, reaccionaron con indignación protestando contra esa ley italiana, que sin lugar a dudas constituye el peor atropello de los últimos tiempos en contra de la dignidad de los seres humanos, cuyo único delito es ser pobres.

En su informe del año 2005 sobre desarrollo humano, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, puntualizó que la pobreza es el más grande de los desafí­os que afronta actualmente el mundo en lo que respecta a los derechos humanos.

Cuando una proporción enorme de la población mundial, el 40 %, vive con la realidad o la amenaza de una extrema pobreza y una de cada cinco personas se encuentra sumida en una pobreza tan abyecta que pone en peligro la supervivencia, un mundo liberado de la miseria y del miedo, perspectiva contemplada en la Declaración Universal de Derechos Humanos, sigue siendo una lejana aspiración. La pobreza no es sólo cuestión de ingresos; es la denegación de los derechos humanos.