La poesía de Raúl Leiva es original, con fluidez expresiva y acento maya. Perteneció a una generación de intelectuales con inicial presencia en el grupo Saker-Ti. Fue parte de una juventud que compartió el período democrático de la revolución guatemalteca de octubre y, desde 1954, vivió exiliado en México.
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La sensibilidad estética de Raúl tiene contenido social y en él hay presencia rítmica y depurado lenguaje poético. Este hecho explica las palabras de Carlos Pellicer cuando en el prólogo del libro de Leiva La serpiente emplumada (1965) dice: «La voz admirable de este poeta pone en nuestros oídos un clamor de fuego, de palabras que danzan, todo un cuerpo hecho ritmo (…)»,
Su pasión -le dijo el poeta mexicano Octavio Paz- «(?) no rompe sino ahonda el cauce de la forma». Esta situación explica la importancia de diversas obras de Raúl Leiva, entre ellas, En el pecado (1943), Mundo Indígena (1949), El Deseo (1947), Oda a Guatemala y otros poemas (1953) y, posteriormente, Iluminaciones (texto de crítica literaria, 1973), y Palabra en el tiempo (1975). «En todo caso -le expresó Luis Cardoza y Aragón- has logrado en un medio tan difícil como el nuestro continuar un trabajo con calidad y seguir una vida con cabal dignidad». Falleció en 1975. En su testimonio señaló:
«El odio a la inteligencia (tal como lo podemos observar en estos días en la hermana República de Chile) ha sido una de las características más acusadas del fascismo: los hitlerianos asesinaron a algunos de los intelectuales más representativos de Alemania y de otros países europeos (los que se salvaron, entre ellos Thomas Mann y Stephan Zweig, tuvieron que exiliarse; Walter Benjamín se suicidó al ser perseguido). Igual suerte corrieron otros numerosos intelectuales de Europa Occidental, en cuenta los españoles que defendían la República, como Federico García Lorca, Miguel Hernández y otros.
«Este odio a la cultura le hizo decir al fascista español Millán Astral «Muera la inteligencia»; en Francia, Albert Camus comparó a André Bretón con el líder nazi Hermann Goering, a quien se atribuían estas palabras: Cuando oigo la palabra cultura siempre siento deseos de sacar el revólver». Lo expresado por Bretón en el Segundo Manifiesto Surrealista, era: El acto surrealista más simple consistiría en salir a la calle revólver en mano y disparar contra la multitud, al azar, tanto tiempo como fuera posible».
«Durante las décadas recientes, son numerosos los intelectuales hispanoamericanos que han sido masacrados; otros, al igual que los españoles, tuvimos que exiliarnos al ver destruida la libertad en nuestros propios países. Muchos recibimos generoso asilo en México, como a todos les consta.
«En estos días trágicos de septiembre le ha tocado su turno a la república de Chile. Un universitario ejemplar, el doctor Salvador Allende, presidente constitucional de su país, fue arteramente asesinado, lo mismo que millares de sus compatriotas, destruyéndose el régimen libre y legal de su patria. Esto ocurrió el día 11; posteriormente, el 23, ha muerto el mundialmente famoso poeta Pablo Neruda, cuya obra ha sido traducida a más de 30 idiomas y ganador del Premio Nobel en 1971. Antes de morir, Neruda fue vejado y su casa saqueada. Sus libros han sido quemados.
«Como hombre de letras, como conciencias vidas de nuestro pueblo, debemos oponernos, con todas nuestras fuerzas a la barbarie que, en estos días amargos, ahoga con sangre las libertades de un pueblo hermano».
A partir del segundo exilio de Julio Gómez Padilla -el primero fue en 1954-, un importante grupo de jóvenes que vivieron en México por motivos de persecución política, se vincularon con él a partir de 1967. Algunos, fueron parte de las generaciones universitarias que tuvieron en él al profesor de gran capacidad académica en las facultades de derecho (fundador de la Asociación de Estudiantes El Derecho) o economía, en la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac).
La participación política organizada de Gómez Padilla se localiza en el Frente Popular Libertador (FPL), el Partido de la Revolución Guatemalteca (PRG) y, posteriormente, en el Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT). Integró la delegación guatemalteca a la X Conferencia Interamericana en Caracas, Venezuela. Desde 1947 se incorporó a la docencia en la Universidad de San Carlos de Guatemala impartiendo las materias de Derecho Laboral, Sociología Jurídica y Economía Política; asimismo, fue profesor de Economía, Dinámica Social y Sociología Política en la Universidad Nacional Autónoma de México.
Su obra escrita es importante. Además de artículos en periódicos y conferencias editadas, entre sus libros destacan: Las «columnas» de la filosofía masónica (1957), Las leyes de la Economía (1964), Introducción a la Economía (1966), La ciencia y la creencia (1970), Porqué vale el dinero (1972), De la economía a la administración (1976), y Viento recio (poesía, s/f). Su. Con su ideología democrática, realizó esfuerzos para interpretar el mundo. Su sensibilidad social se encuentra en la entraña popular de su pueblo. Su pensamiento sigue presente:
«No por condenable el golpe fascista y genocida en Chile, deja de ser explicable. Las fuerzas negativas internas, dentro de su brutal lógica, tenían que detener esa marcha hacia el socialismo con la ley en la mano. Ellos no quieren socialismo ni reforma importante de ninguna especie, ni toleran leyes que afecten sus facilidades de explotación y saqueo. Allí en Chile se puso a prueba la función renovadora del Derecho, evidente en los periódicos revolucionarios, y se vio una vez más que la misma pone en tensión a toda la sociedad: las estructuras económicas básicas se mantienen o ceden según la clase que efectivamente tiene el poder en sus manos. Esto es lo decisivo». (Final)