Los escándalos de dopaje no dan tregua


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Cada vez que le piden ir al baño para entregar una muestra de orina para un control antidrogas, el pitcher de los Atléticos Brandon McCarthy se pone nervioso, por más que está confiado de que está completamente limpio.

Por JANIE McCAULEY OAKLAND / Agencia AP

McCarthy no puede evitar un poco de paranoia cuando se trata de las sustancias para mejorar el rendimiento, al temer que un solitario error derive en una suspensión y descarrile su carrera.

«Uno vive atemorizado», dijo McCarthy. «Cuando te llaman para la prueba de orina, uno se ponen legítimamente nervioso a sabiendas que estás 100% limpio. Quizás es preocuparse de más, pero igual es una preocupación. ‘¿Qué ocurre si doy positivo?’ ¿Qué ocurre si alguien te ha saboteado? Son muchas posibilidades extremos que te hacen pensar sobre echar a perder tu carrera o un año».

McCarthy y sus compañeros de Oakland se explayaron a fondo sobre la política antidrogas de las Grandes Ligas a raíz de la suspensión de 50 juegos anunciada el miércoles para el lanzador Bartolo Colón por uso de testosterona, el segundo castigo aplicado contra un jugador de los clubes de la zona de la Bahía de San Francisco en el lapso de una semana. El también dominicano Melky Cabrera, el pelotero más valioso del Juego de Estrellas e integrante de los Gigantes de San Francisco, ya había sido suspendido el 15 de agosto tras otro positivo por testosterona.

«Cuán tonto se puede ser?», se preguntó el toletero de los Medias Blancas de Chicago Adam Dunn. «¿Saben cuántos controles se toman? Acán vienen al menos una vez durante una serie de juegos en casa. No quiero decirte que eres estúpido, pero es para verse en el espejo y es bastante tonto».

El astro de los Bravos Chipper Jones coincide.

«Siempre sorprende, especialmente ahora. Si vas a usar algo, es como una lotería. Te van a agarrar en algún momento. No deja de sorprender ver a algunos arriesgándose. Es desafortunado», dijo Jones el jueves.

Con los casos positivos acaparando titulares en vez de la recta final rumbo a los playoffs, algunos abogan por sanciones más severas.

McCarthy cree que eso sería extralimitarse.

«Hasta que se tenga más discusión, con todo el sensacionalismo que tenemos, no creo que se debe ir más lejos», dijo. «Algunos han hablado esta semana sobre sanciones de por vida, de un año. No es que me oponga, pero creo que hay que modificar el reglamento de nuestro deporte. Me parece que los 50 juegos que tenemos ahora son suficientes».

«Creo que estamos viendo a gente que pierde una temporada, que mancha su imagen. Es una situación diferente. Antes era algo pasajero. Ahora hay un estigma. No es sólo perder 50 juegos y salario, pero la humillación».

McCarthy no descarta cambiar su postura en el caso que los positivos sigan en alza a corto plazo.

Cada jugador debe someterse a un control de orina y sangre al presentarse a la pretemporada y todos deben cumplir con una prueba de orina en una fecha aleatoria más adelante.

El más reciente contrato colectivo estipula 1.400 controles por sorpresa entre 2012-16, incluyendo 200 durante la temporada 2012-13, 225 durante el receso de 2013-14 y hasta 250 en los posteriores recesos. No hay límites para los controles durante la campaña y se pueden realizar pruebas de orina y sangre si existe una causa razonable.

En la NFL, en tanto, el tackle de los 49ers de San Francisco Joe Staley contaba que calcula que se somete a 20 controles por temporada. El running back Rock Cartwright recordó que hace unos años tuvo que entregar una muestra de orina en un casino de Las Vegas.

«Me llevaron al baño y se tuvo que hacer lo que es la norma ahora … te sacas la camisa, te bajas los pantalones hasta tus rodillas, te lavas las manos», dijo. «Y ahí estoy yo en el baño, orinando, y la gente entra y dirán que estoy loco cuando me ven … ¿’Quién es este tipo, es un criminal’? Mi consejo es cumplir con las reglas».

El jardinero de los Atléticos Josh Reddick considera que las dos sanciones de la última semana tal vez ahora sí sirvan para disuadir a los jugadores sobre el consumo de sustancias dopantes.

«Puede ser que la gente ahora sí se da cuenta que este es una política firme», dijo Reddick. «Nadie quiere ser ese tipo que saldrá en la televisión».

Para el mánager de los Yanquis Joe Girardi, las dos suspensiones le duelen. Después de todo, Cabrera y Colón fueron dirigidos por él en el equipo de Nueva York.

Girardi opina que la actual política antidrogas es satisfactoria. «Creo que funciona. Ese es la idea. Ojalá lleguemos a un momento en el que no tengamos que lidiar más con esto, pero no creo que ocurra. Todos tratan de sacar una ventaja. Lo vemos en los Juegos Olímpicos, los atletas saben cuándo son los Juegos … (cada) cuatro años».

DOPAJE
Mejor educación

El mánager de los Bravos de Atlanta Fredi González reclamó una mejor educación para los jóvenes peloteros hispanos sobre las consecuencias del uso de estimulantes.

González dijo que favorece penalidades más estrictas —inclusive una suspensión por un año— para los que sean sorprendidos violando las reglas si continúa la tendencia actual de suspensiones a causa de resultados positivos en las pruebas de dopaje.

El mánager precisó que las pruebas que comprobaron la presencia de testosterona y las consiguientes suspensiones por 50 juegos para el jardinero Melky Cabrera el 15 de agosto y el pitcher Bartolo Colón el miércoles «son negativas para el béisbol».

«¿Cuál es el próximo paso? No sé si serán 100 juegos, o si será una suspensión por un año», dijo González el viernes antes del segundo juego de su serie de cuatro contra los Gigantes de San Francisco, líderes del Oeste de la Liga Nacional.

González agregó que él y todo los coaches fueron examinados durante la serie del fin de semana contra los Dodgers.

Todo jugador se somete a un examen de orina y de sangre al reportarse al entrenamiento primaveral, y todos los jugadores son seleccionados para exámenes de orina adicionales en fechas seleccionadas al azar. El acuerdo laboral más reciente dice que habrá otros 1.400 exámenes aleatorios en 2012-25, incluso hasta 200 durante el período fuera de temporada 2012-13, 225 fuera de temporada 2013-14 y hasta 250 para las siguientes. No hay límite de exámenes para un jugador en un año calendario, y se permiten pruebas de orina y de sangre adicionales por causas razonables.

«Creo que el sistema funciona. Supongo que siendo humanos, la gente lo pone a prueba», opinó González. «En todo aspecto de la vida, ya sea en que uno haga trampa con drogas, con los impuestos, con la bolsa de valores. Somos humanos y tratamos de sacar ventaja en todo. Es una vergüenza».

González, de 48 años y nativo de Cuba, está en su segunda temporada al mando de los Bravos después de cuatro con los Marlins. Pasó seis años como jugador en las ligas menores.

«No sé lo que estamos pensando como industria, o lo que los jugadores están pensando, o todos nosotros, porque a todos nos examinan. No creo que pasen cinco días sin ver que alguien es examinado. No es como si fuera una vez por mes», agregó.

«Creo que los muchachos están jugando al azar y quizás los 50 juegos no son disuasivo suficiente», dijo.

Al viernes, un total de 82 jugadores habían sido suspendidos en el programa de ligas menores y cinco en el programa conjunto de dopaje en las ligas mayores.

González dijo estar preocupado por el número elevado de peloteros latinoamericanos que han sido suspendidos. Cree que se puede hacer más por medio de las academias dominicanas y venezolanas, y también en otros países.

De las suspensiones en las ligas menores, 13 fueron de jugadores en la Liga Veraniega Dominicana y dos de la Liga Veraniega Venezolana.

«Quizás es allí donde está la educación», afirmó González. «Quizás estos chicos ni siquiera saben qué están tomando. ¿Y quién se los da?»