Creo que la decisión del general Otto Pérez Molina de no asistir a los últimos foros que se llevaron a cabo al final de la campaña de la segunda vuelta, fue perjudicial a su propia imagen, pues comparativamente es igual a lo que sucede en un juicio en los tribunales, en el que el juez fija la fecha de una audiencia, y si no asiste una de las partes, se da por bueno todo lo que diga la otra parte, circunstancia que aprovechó el licenciado ílvaro Colom, pues pudo expresar todo lo que quiso, sin que se le rebatiera, por estar ausente el general Otto Pérez Molina, esto fue grave, pues le restó muchos votos al general, otro factor que también lo perjudicó fue el hecho, que dos diputadas del Partido Patriota, se hospedaran en un hotel de cinco estrellas en la ciudad de Antigua Guatemala, por un período de dos días, para refrescar su mente y levantarse, despejadas, para estudiar dos leyes que están en discusión en el pleno Congreso de la República, habiéndose gastado la módica cantidad de 14 mil quetzales, cosa que ni ellas mismas creyeron, por último otro asunto que también le restó popularidad al general Pérez Molina, fue la captura de tres personas, el día de las elecciones, repartiendo volantes con campaña negra contra el licenciado ílvaro Colom.
Estos y otros factores explican la pérdida del general en 20 departamentos, inclusive la pérdida en varios departamentos que habían ganado en la primera vuelta, entre ellos, el departamento de Chiquimula.
Todo esto me recuerda un caso similar, cuando ílvaro Arzú perdió la elección presidencial en la primera ocasión que lo intentó, y todo se debió a una carta que se publicó y repartió a nivel nacional, en la que se decía que el PAN, se había coaligado con la Democracia Cristiana, la que en ese momento se encontraba en total descrédito. Siendo yo integrante de la Filial Departamental del PAN, con sede en la Antigua Guatemala; le solicitamos una audiencia y cuando nos la concedió, entró al salón donde lo esperábamos diciendo «no habrá coalición» a lo que uno de nuestros compañeros, le respondió, si es así, por qué no sale en la televisión desmintiéndolo, respondiéndonos, que estaban evaluándolo, pues los autores de tal mentira, lo negarían rotundamente. Perdió la elección y cuando a los tres días los medios de comunicación, lograron entrevistarlo; reconoció su error, diciendo que sí, que muchos ciudadanos habían creído lo que aseverado en la mencionada carta. Esta argucia política es lo que llamaba don Clemente Marroquín Rojas, como un «imponderable» de la política, pues no dependió de ílvaro Arzú. En el caso que nos ocupa, no es el mismo pues fue el propio general quien cometió el error. Por el bien de Guatemala, deseamos que al binomio Colom-Espada, Dios los ilumine para tener la sabiduría de enfrentar con éxito los grandes problemas que confronta el país.