Los dueños de la democracia


En estos 21 años de gobiernos civiles, han consolidado un sistema que en lo económico es mercantilista y no capitalista, mientras en el ámbito polí­tico predomina la partidocracia y no la democracia. Se ha organizado un Estado burocratizado y pletórico de leyes para conceder privilegios y monopolios a las élites privadas.

Marco Vinicio Mejí­a

La «democracia» en realidad representa los intereses de la clase dominante, que decide y gestiona directamente la polí­tica y la economí­a. Los principales aliados del modelo económico excluyente han sido los polí­ticos, quienes han confundido democracia con una de sus deformaciones: la partidocracia.

En la democracia manda el demos, el pueblo. En la partidocracia, el mando es de los partidos que dicen representarlo. Ayudados por un sistema electoral condicionado, los partidos han llegado a representarse sólo a sí­ mismos. En el plano local predominan los caciques. Para el Congreso, la oferta electoralista consiste en «listas sábana», confeccionadas de manera arbitraria por los jefes partidarios y sus financistas.

El sistema que nos han impuesto consiste en votar, no en elegir. De ahí­ que la única manera de salir de la partidocracia es abrir el sistema para elegir candidatos y candidatas conocidas y apreciadas por la población, pertenezcan a un partido o no. Sobre la base de auténtica representatividad, se refundarí­a la democracia. Los mismos partidos polí­ticos se renovarí­an al estar obligados a competir con los ciudadanos sobresalientes de cada distrito.

Elegir de veras consistirí­a en elegir pocos representantes, para evitar la proliferación de cargos polí­ticos y su inevitable secuela de cómplices y amigos. Se desvanecerí­a así­ la «clase polí­tica», el conglomerado de privilegios y favores que hoy se interpone entre el pueblo y el poder.