“¿Espejito, espejito mágico, quién es la más bella de todas?”
Cuando un niño/a, de cuatro años de edad se ve en un espejo, ¿cuál será su imagen de sí mismo/a? Probablemente decir que es el/la “héroe/ína” de su librito preferido, “Superman”, “Spiderman”, la Mujer Maravilla u otro favorito, de los personajes de las series escritas o televisivas. Se ve fuerte, capaz de hacer muchas cosas que trata de poner en práctica con acciones y sonidos alusivos al personaje.
Hagamos el ejercicio de vernos en un espejo como se vería un adolescente; ¿cuál sería su respuesta? Creo que se aplicaría a un lado del espejo si es que se siente bien consigo mismo o del otro lado si no está satisfecho de cómo se ve a sí mismo. ¿Cómo se siente una niña de 14 años cuando le dicen que está embarazada? En su interior, ¿qué piensa de sí misma? ¿Cómo se siente un niño de diez años cuando presenta sus calificaciones a su padre y él le dice que es un tonto, que no puede hacer algo bien hecho? ¿Cómo se siente el recién graduado bachiller cuando dice que él quiere seguir una carrera y el padre lo obliga a seguir “la tradicional de la familia”?
En cada caso anterior está en juego la autoestima y la autoconfianza de cada quien. Tradicionalmente explicamos la palabra estima como un juicio que se basa en las impresiones y opiniones de una persona para sí mismo o para otra persona. Es un juicio sin tener mayor respaldo, pero para la persona así es. El problema surge cuando ese juicio se convierte en un valor o significado que las personas se asignan a ellas mismas o a otras. Esa asignación puede ser positiva o negativa; es cuando en la escuela se oye al maestro decir que Juanito tiene una alta autoestima y que Mario tiene una autoestima muy baja; está diciendo generalmente que el primero va bien en la escuela y el segundo va mal en sus calificaciones. Lo anterior nos trae un verbo relacionado con el término en mención: evaluar. En este caso es un juicio pensado que pone un valor a la persona en sí; los maestros lo hacen constantemente en el proceso educativo en relación a sus alumnos; hacen un juicio pensado, con cálculos numéricos que se supone respaldan ese juicio. Es un juicio que forma opinión (cierta o no) sobre terceras personas. Se convierte en un sistema que constantemente está evaluando bien o mal. Agreguemos a eso otro concepto: respeto. Es como en lo legal, la persona es inocente hasta que se demuestra lo contrario. Igualmente cuando hablamos del respeto a uno mismo y a otros, hablamos de la voluntad y el sentir de considerarlas y apreciarlas antes que ellos demuestren que no lo merecen. Es verlas de tal forma que no se hagan juicios basados en primeras impresiones. El dicho “si no se respeta a sí mismo no puede respetar a otros” aplica aquí y lo anterior también es válido al hablar de estima.
El término confianza, también usado comúnmente en la escuela, cuando el maestro hace referencia a los alumnos que hacen bien sus tareas, sin mayores complicaciones, diferente a los alumnos que temen no poder satisfacer las expectativas de sus maestros y de sus padres, está haciendo un juicio sobre las personas y no sobre sus acciones. La confianza es la relación entre uno y otros, un sentir de seguridad, de ser parte de esa relación, es creer en sí y en otros, que se cuenta con su propia fuerza y con el apoyo de los demás. Es tener fe en uno mismo, es confiar en poder hacer o realizar cosas. Es estar consciente de que se tienen las habilidades y destrezas para hacer algo.
El primero de los términos, es una actitud hacia sí mismo y el segundo es tener la seguridad de poder actuar en el sentido más amplio de la palabra. Continuará