Los doce meses de 2009 en compañí­a de Monseñor Gerardi (II)


Grecia Aguilera

El mes más agudo y punzante es abril, en que leemos la siguiente máxima: «Queremos contribuir a la construcción de un paí­s distinto. Por eso recuperamos la memoria del pueblo. Este camino estuvo y sigue estando lleno de riesgos, pero la construcción del Reino de Dios tiene riesgos y solo son sus constructores aquéllos que tienen fuerza para enfrentarlos.» Y por supuesto se conmemora el 24 de abril: presentación del Informe Guatemala Nunca Más, 1998. Y el 26: Martirio de Monseñor Juan Gerardi, 1998. El mes de mayo ostenta una fotografí­a de Monseñor Gerardi dedicada a su madre, Marí­a Laura Conedera Polanco de Gerardi: «Para mi madre con todo el amor filial. Guatemala 8/5/42.» Las palabras en junio apuntan: «La Iglesia reconoce que la democracia es un proceso en el que la libre elección de los gobernantes no es más que un principio. Ante todo, exige hacer hombres nuevos con nuevos modos de pensar y de actuar. Hay que cambiar las estructuras sociales y económicas que sustentan la injusticia, la discriminación y la explotación del hombre por el hombre, por estructuras nuevas de justicia, igualdad y participación dentro de un marco pluralista.» Se conmemora el 4 de junio el Dí­a Internacional de los Niños Ví­ctimas Inocentes de Agresión, y el 5, Dí­a Mundial del Medio Ambiente. Para julio nos espera este significativo pensamiento: «No queremos olvidar aún cuando perdonemos y nos reconciliemos, la memoria de lo que ocurrió siempre será referente de nuestra vida presente y futura. En ella encontraremos lecciones para no equivocarnos en el futuro y evitar que vuelva a ocurrir. En esto radica la importancia de trabajar por recuperar y comprender la memoria de lo que nuestras comunidades debieron sufrir a raí­z de la violencia.» El valioso pensamiento para el mes de agosto es el siguiente: «Ahora bien, la Nueva Evangelización nos pide una nueva Iglesia. Es decir, una Iglesia renovada. Más conocedora de los problemas, las inquietudes y las necesidades de los hombres a los que está llamada a servir. Una Iglesia más solidaria, más compasiva, más misericordiosa y más comprometida con la causa de los pobres.» Encontramos también, el 9 de agosto, dí­a internacional de las poblaciones indí­genas; el 23 dí­a internacional del recuerdo de la trata de esclavos y su abolición; el 30 dí­a internacional de los desaparecidos, y el 31 de agosto, dí­a internacional de la solidaridad. En septiembre descubrimos la máxima que dice: «No puede haber paz mientras el hombre sea oprimido por el hombre, se desconozcan sus derechos y se le niegue la participación que le corresponde en el perfeccionamiento del mundo. Por eso el Papa (Juan Pablo II) nos recuerda que el nuevo nombre del desarrollo es la paz.» Uno de los dí­as marcados en septiembre es el 11, que recuerda el asesinato de Myrna Mack en 1990. Octubre expone: «Quizás no hay indicadores sociales más claros que hablen sobre el desarrollo de un paí­s, que aquellos referidos a la niñez, en ellos se traslucen la salud o enfermedad de un pueblo, en ellos quedan claramente reflejados los equilibrios o desequilibrios de una sociedad.» La sentencia de noviembre es una de las más significativas: «Conocer la verdad duele pero es, sin duda, una acción altamente saludable y liberadora.» El 25 de este mes apunta el dí­a internacional para la eliminación de la violencia contra la mujer. En diciembre: «La paz es posible si de veras la queremos. Nuestras ansias de paz deben llegar hasta estar dispuestos a entregar nuestra propia vida para conseguirla. La paz es posible y se nos impone como un deber procurarla y conseguirla.» En este último mes resaltan: el 2, dí­a internacional contra la esclavitud; el 10, dí­a internacional de los derechos humanos, y el 29, firma de los acuerdos de paz.