Los diputados son dignatarios irresponsables


Jesus-Abalcazar-Lopez

Claro que hay sus excepciones, pero la excepción solo confirma la regla. Es increíble que sean tan descarados, hasta el punto de que les importa un comino la responsabilidad que tienen con el pueblo en el cumplimiento de sus obligaciones constitucionales. Sin embargo, de lo que ni locos se olvidan, es del cobro de sus sueldos, porcentajes por obras municipales, dietas y demás prebendas.

Jesús Abalcázar López
jesus.abalcazar@gmail.com


Comencemos por determinar que el deshonrado Congreso de la República es EL BOTÍN POLÍTICO por excelencia, y mientras mayor sea el número de bancas, mejor será el producto para los avorazados “políticos” del negocio de los partidos políticos. Claro, ese es el negocio, lograr una curul y luego sacarle el jugo como ya dijimos, agregando el tráfico de influencias, las transacciones para “dar sus votos comprometidos” que servirán para aprobar préstamos o leyes, para negociar viajes y comisiones y para tantas otras marruyerías. Se prestan para romper el quórum, se comportan sin educación ni respeto para ellos, para el Organismo que representan y para el pueblo que los eligió. ¡Qué vergüenza!, aunque recordemos que ellos, los diputados, han perdido la vergüenza. Realmente, en el Congreso de la República no se respeta a los ciudadanos que son los que les pagan el dinero que reciben sin devengarlo, porque el que devenga un salario es el que cumple con su trabajo, no el holgazán que puede convertir en un corral, un hemiciclo parlamentario y que actúa como un necio que quiere hacer payasadas, pero no puede, porque el verdadero payaso es un artista y los artistas son seres humanos valiosos y útiles a la sociedad, no parásitos de nuestro imperfecto sistema político.

Una de las herramientas democráticas del Congreso de la República es el derecho de los diputados a la interpelación, es decir, a indagar sobre el trabajo que realizan los funcionarios públicos, pero se ha convertido en un arma para su uso y abuso por parte de algunos diputados, amparados en su derecho a interpelar. Sí, porque los diputados de la oposición política la están utilizando solo para causar la paralización de la agenda legislativa, solo para entorpecer el trabajo que le corresponde al parlamento dentro de sus funciones como Organismo del Estado. Esto es apremiante de corregir, puesto que la ley de Régimen Interior debe determinar claramente el ámbito de la interpelación para evitar que politiqueros inescrupulosos se aprovechen para llevar agua a su molino, actuando como marrulleros para lograr sus oscuros propósitos, demostrando que no les importa el daño que causan a la gobernabilidad del país. Si quieren alcanzar el poder deben hacer méritos pero realizando adecuadamente su trabajo parlamentario, porque los electores les pueden cobrar la factura en las próximas elecciones, por actuar de manera destructiva. ¡Lo menos que deberían hacer, es dejar trabajar!

Por otro lado, se debe considerar que en el Artíulo 36, final del párrafo tercero de la Constitución Política de la República, se lee: “… y tramitado sin demora, en la misma sesión o en una de los dos inmediatas siguientes.” (Aquí se refiere a la solicitud del voto de falta de confianza a un Ministro; pero al agregar —en la misma sesión o en una de las dos inmediatas siguientes—; entonces, se puede interpretar que se propone que la interpelación no debe exceder de tres sesiones, o talvez algo más; pero nunca mantenerla por varios meses, porque esto ES UN ABUSO que los califica como indignos de la curul que representan. Y no se trata de defender al partido de gobierno ni a los que lo respaldan, sino de entender que después de la actividad electoral los ciudadanos, y ya no digamos los políticos, debemos todos aunar esfuerzos por la gobernabilidad, olvidando las rencillas políticas y mejor aun dejando atrás los sentimientos de venganza y los resentimientos de las campañas políticas, especialmente para los que hayan resultado perdedores. ¿A dónde va ir a parar Guatemala, si las bancadas de los partidos políticos derrotados en las urnas electorales siguen actuando con el hígado y la patanería, dispuestos a bloquear y hacer fracasar los planes, proyectos y agendas no solo del poder Ejecutivo sino del propio poder Legislativo y aun, del Estado en general?

Nosotros sabíamos que era muy dificil cambiar las malas prácticas de buena parte de los Diputados al Congreso, como por ejemplo las artimañas para el enriquecimiento ilícito a través del cobro de porcentajes sobre el costo de las obras que se asignan a los diferentes municipios del terrritorio nacional. Claro que este ilícito es sabido que se les atribuye, tanto a Diputados como a otros políticos oficialistas. Para el caso reunen a los alcaldes, indicándoles que deben entregar el consabido 10% o no se les asignarán los fondos presupuestados para las obras. Después vienen otros actores que también se reparten el pastel, por lo que la obra será de pésima calidad, rendimiento y duración. Pero, mientras se averigua, el gobierno habrá llegado a su final, cerrándose un capítulo más de nuestra triste historia, quedando el pueblo en la misma pésima situación en que se encontraba con el gobiernpo anterior, pero, eso sí, con la esperanza de que el próximo gobierno les salga diferente. Luego vendrá el mercadeo y la publicidad de los políticos corruptos para volver a ofrecer “el oro y el moro” (más de lo mismo), aunque con la mayor demagogia y desfachatez juren que ahora si llegará la hora del cambio y de un mejor futuro para los guatemaltecos”.

Ya es tiempo de que pensemos en nuestro país, pero con toda seriedad, compromiso y responsabilidad. Comprendamos que todos tenemos una parte que cumplir en el quehacer nacional, ya sea como funcionarios públicos, empresarios y comerciantes, campesinos y obreros, profesionales y técnicos, estudiantes, artistas, deportistas, padres e hijos y ciudadanos en general, hombres y mujeres, todos unidos por lograr el bienestar y el progreso de esta patria que nos vio nacer o que nos cobija bajo su cielo azul y blanco. Pero, para lograrlo se necesita, prioritariamente, del trabajo eficaz y productivo del Organismo Legislativo, porque en su seno se presentan las iniciativas, luego se estudian y se aprueban las leyes que son fundamentales para ordenar, administrar y encauzar adecuadamente la vida política, social y económica de Guatemala. Por la trascendencia de estos asuntos y desde esta tribuna hacemos un llamado a todos los Diputados al Congreso de la República para que no propicien un mayor desgaste, desprestigio y descrédito para tan alto Organismo del Estado.

 Esto solo se puede lograr si deciden asumir sus atribuciones con la mayor responsabilidad y honorabilidad, demostrándole al pueblo que les llevó allí, que son capaces de responder y corresponder a la confianza que les depositaron al confiarles una parte importante de su destino, con lo cual podrían merecer su consideración y respeto.