Los desafí­os del nuevo lí­der


Conmoción. Shinzo Abe, ex primer ministro japonés, provocó una gran movida de las aguas polí­ticas tras su renuncia. (AFP / La Hora)

El ex secretario jefe del gabinete nipón, Yasuo Fukuda, fue elegido hoy presidente del gobernante Partido Liberal Democrático (PLD), al ganar las elecciones presidenciales con una victoria aplastante frente a su rival, el secretario general del partido, Taro Aso.


A dos dí­as de ser nombrado nuevo primer ministro de Japón, Fukuda se encuentra con un panorama lleno de desafí­os, entre la pérdida de la confianza ciudadana, un sistema de pensiones pobre y la imperiosa necesidad de conseguir la aprobación de una ley que permitirí­a la extensión de la misión de las fuerzas niponas en Afganistán.

Fukuda consiguió 330 votos del total de 527 entre los legisladores de la Dieta pertenecientes al partido y los capí­tulos provinciales, y su contrincante, Aso, recibió 197 votos. Puesto que el PLD controla la Cámara de Representantes, que tiene la última palabra en elegir al jefe del Estado, Fukuda será nombrado primer ministro por la Dieta el martes 25 de septiembre, después de que el actual Ejecutivo dimita de forma masiva.

El Partido Liberal Democrático, que se ha mantenido a la cabeza del paí­s de manera casi ininterrumpida durante la última mitad de siglo, ha sufrido una grave crisis de confianza durante el mandato del primer ministro Shinzo Abe, según los analistas.

«Pondré todo mi empeño en reavivar al PLD», aseguró Fukuda a los legisladores del PLD tras el anuncio de los resultados electorales el domingo por la tarde. En su breve discurso, también prometió recuperar la confianza del pueblo en el partido.

Los japoneses han sido testigos de una serie de escándalos en los que se han visto involucrados ministros del gabinete de Abe, que sumados a los errores en el registro de las aportaciones a la Seguridad Social de alrededor de 50 millones de cuentas no identificadas de pensión, han llevado a la pérdida de la confianza pública.

Después de la abrumadora derrota del PLD en las pasadas elecciones a la cámara alta, que le costó la mayorí­a, Abe se negó a dimitir para asumir su responsabilidad y decidió reestructurar el gabinete.

Sin embargo, pasado un mes y sólo dos dí­as después de pronunciar un discurso sobre táctica polí­tica, presentó su dimisión de manera inesperada. Abe ha sido criticado por provocar la pérdida de alrededor de 32,2 millones de dólares de impuestos a causa del aplazamiento por 13 dí­as del Parlamento, debido a su súbita renuncia.

Fukuda, de 71 años, lí­der del partido y futuro lí­der de la nación, carga ahora con la responsabilidad de devolver a los ciudadanos la confianza en el partido y en el gobierno. Durante su campaña electoral, Fukuda señaló que el PLD está en estado de emergencia y tendrá que luchar para recuperar la confianza pública.

El hijo del que fuera primer ministro Takeo Fukuda, ha demostrado flexibilidad con la oposición para discutir el tema del sistema de pensiones. El viernes declaró que estarí­a dispuesto a considerar la propuesta del Partido Democrático de Japón de establecer un programa de pensión mí­nima que cubrirí­a a toda la población y se sufragarí­a totalmente con los impuestos.

Un desafí­o a corto plazo para el nuevo presidente del PLD es cómo hacer frente a la oposición para la aprobación de una ley que extenderí­a la misión de las tropas niponas en Afganistán, donde llevan a cabo tareas de apoyo a las operaciones antiterroristas encabezadas por el ejército estadounidense, denominadas por Fukuda como «el máximo pilar de la cooperación japonesa a las operaciones internacionales de mantenimiento de la paz». Ambos Fukuda y Aso exhortaron a la presentación de un proyecto de ley que deberí­a ser aprobado antes de que expire la improrrogable ley especial antiterrorista el próximo 1 de noviembre.

Para menguar la preocupación por la posibilidad de que se agranden las diferencias económicas debido a la reforma estructural impulsada por el anterior primer ministro Junichiro Koizumi y continuada por Abe, Fukuda aseguró que modificará dicha reforma para abordar los problemas en las zonas rurales, así­ como en las pequeñas y medianas empresas, para construir un paí­s donde los jóvenes puedan ver esperanza y los ancianos se sientan seguros.

En cuanto a la polí­tica exterior, Fukuda buscará el equilibrio entre la alianza japonesa con Estados Unidos y su pertenencia a Asia. Señaló que la cuestión nuclear en la Pení­nsula Coreana y la cuestión de los secuestros deben resolverse mediante el diálogo y subrayó, asimismo, la importancia de las relaciones con sus paí­ses vecinos.

Como secretario jefe del gabinete de la administración de Yoshiro Mori y Koizumi durante un mandato combinado de tres años y medio, Fukuda demostró su capacidad para gestionar la polí­tica y las crisis y se labró una reputación de lí­der estable y apacible.