Los desafí­os de Colom y el apoyo de su esposa


Durante la reciente campaña electoral, una de las personas más vilipendiadas por medio de los repugnantes correos electrónicos de origen supuestamente anónimo, fue la señora Sandra Torres de Colom, cuyos textos difamatorios los acompañaban imágenes grotescas que ofendí­an la sensibilidad humana de cualquier destinatario de esos mensajes que fuera medianamente inteligente y relativamente pudoroso.

Eduardo Villatoro

Pero no sólo los cobardes autores de esos correos que se esconden en el anonimato la emprendieron contra la esposa del ahora presidente electo, sino también columnistas de uno y otro sexo escribieron artí­culos en los que sacaban a relucir su machismo (incluso de parte del mismo género de la señora De Colom) y su desprecio a una mujer que ha escalado posiciones polí­ticas, empresariales y académicas por su propio esfuerzo, básicamente porque no forma parte de la élite del criollismo capitalino, sino que es de origen provinciano.

Los párrafos anteriores tendrí­an olor a hedionda chaqueterí­a, si no fuera porque, con otras palabras, pero con el mismo sentido, los expresé en artí­culos publicados en plena campaña electoral, además de que no estoy buscando chance en el Estado y no poseo empresas que pudieran resultar favorecidas con contratos gubernamentales, toda vez que soy más pelado que el mismo Rí¨nhe Leyba, quien no cesa de buscar un mullido petate para caer bien difunto, en medio de un jolgorio de caracoles saltarines.

Lo que me mueve a reescribir las notas de los dos párrafos iniciales, es que la señora De Colom, considerada advenediza en el jet set metropolitano, ya ha comenzado a darle la razón a las gentiles damas y a los caballerosos columnistas neoliberales, al anunciar que los pobres tendrán la prioridad en sus programas de trabajo al frente de alguna organización similar a la que ahora encabeza la señora Wendy de Berger, quien ciertamente ha realizado una meritoria labor propia de las obras sociales de su clase; pero sin profundizar en los agobiantes temas de la desnutrición infantil, los niños huérfanos, las madres solteras y otros asuntos de suma importancia socioeconómica.

Debo advertir que no me he tragado sin recato alguno las primarias declaraciones del ex candidato presidencial ílvaro Colom, en su calidad de presidente electo, pero por lo menos me inducen a alentar un hálito de esperanza, en lo que atañe a que establecerá un gobierno de tendencia social demócrata adecuado a las caracterí­sticas y realidades de Guatemala, probablemente para que los dominantes grupos conservadores no lo vayan a comparar con los presidentes Hugo Chávez, de Venezuela, el ecuatoriano Rafael Correa y el indí­gena Evo Morales, de Bolivia.

Si así­ fuera, si Colom apuesta por las clases más necesitadas de un Estado subsidiario, al margen de lo que en materia de seguridad pública deberá atender de inmediato, el futuro gobernante estará ya trabajando con sus cercanos colaboradores, que me imagino que son polí­ticos y técnicos, en la implementación de sus promesas referentes a encarar las enormes desigualdades sociales y las hondas carencias de la mayorí­a de los guatemaltecos que se debaten entre el hambre, la miseria y la ignorancia; sin tener qué pedirle permiso a la plutocracia.

En este sentido, el ex candidato de la UNE cuenta con el valioso esfuerzo e inteligencia de su esposa, que podrí­a representar en este gobierno de aún dudosa orientación socialdemócrata, a la corriente de avanzada más progresista y con mayores compromisos con los grupos sociales más vulnerables del paí­s.

También tendrá que abocarse a los problemas de la tenencia de la tierra, el progresivo deterioro de los recursos naturales, el abandono en que se encuentran los ancianos mayores de nulos ingresos, los bajos sueldos de la burocracia de estratos bajos y medios y de los maestros en especial, el descuido a la seguridad social, la crisis del agua potable que ya no es un asunto meramente municipal, etc.

(El ex candidato presidencial Romualdo Tishudo recibió un correo de California, en el que le comentan que unos compatriotas rabinalenses simpatizantes del general Pérez Molina, le fueron a preguntar a su paisano Mingo Razo cuándo era la tercera vuelta, porque aún no habí­an perdido la confianza en el triunfo de su ex candidato)