Los combustibles


Los especuladores que hace un año se habí­an embolsado millones con el precio del petróleo han vuelto por sus fueros y otra vez el crudo está subiendo sin una razón lógica. En aquella ocasión se culpó a la demanda en China y la India de haber provocado el incremento en el precio, pero al final de cuentas la burbuja se desinfló cuando los grupos financieros que habí­an puesto su dinero en las compras a futuro se vieron en aprietos.


Ahora, como signo de que muchos de ellos están empezando a salir del hoyo en que se hundieron las entidades financieras más importantes del mundo, vemos nuevamente que la especulación en las bolsas provoca el incremento de los precios del petróleo y, efectivamente, no hay paí­s que se pueda librar del incremento. Sin embargo, justo es decir que en el caso de Guatemala el ventajismo de los importadores y la indiferencia de las autoridades hacen peor la situación. De todos modos nos tiene que llegar la consecuencia de una especulación mundial frente a la que hay poco que hacer, pero lo que duele e indigna es que aquí­ se demuestre tan claramente cómo es que nos ven la cara de babosos a todos.

Porque está demostrado que cuando se trata de que baje el precio de los combustibles porque baja el precio del crudo, el movimiento es como en cámara lenta, pero cuando el fenómeno es a la inversa, es decir cuando aumenta el valor del petróleo en el mercado mundial, las alzas son inmediatas, automáticas y puede decirse que en cámara rápida, porque no ha terminado de entrar el cable informando del incremento y ya en las gasolineras se refleja el efecto.

Además, ahora estamos pagando el precio de la polí­tica complaciente de la banca central con los exportadores, a quienes favorecieron con una devaluación del quetzal que ha sido significativa y que, por supuesto, tiene importancia ahora que ha subido el precio del crudo porque las importaciones de los derivados del petróleo se pagan en dólares que cada dí­a están más caros en el mercado de divisas.

Reconocemos que el alza del valor de los combustibles nos afecta como consecuencia de la especulación que se da en otros niveles y especí­ficamente en los mercados de futuros que se manejan en las grandes urbes financieras del mundo. Pero también hay que decir que aquí­ nos aprietan todaví­a más el cincho simplemente porque nuestras autoridades se ocupan de todo, menos del bien común y por cada dí­a que se adelanta el impacto del alza, hablamos de millones de ganancia que sin duda se reparten «equitativamente» con los funcionarios.