La voluntad clara del primer ministro israelí, Ehud Olmert, de controlar la colonización antes de la visita del presidente estadounidense George W. Bush a Jerusalén la próxima semana, indigna a los habitantes de estos asentamientos, que observan con recelo la llegada del dirigente norteamericano.
Un gobierno «a las órdenes» del presidente estadounidense «no tiene ninguna razón de existir», afirmó en un comunicado el lobby de los colonos, después de las consignas dadas por Olmert a los diferentes ministerios, prohibiéndoles que concreten cualquier proyecto de colonización en Cisjordania sin pedir antes autorización.
La gira de Bush en Oriente Medio, que comenzará la próxima semana, se enmarca en el contexto creado tras la conferencia de paz de Annapolis (Estados Unidos) a finales de noviembre, que dio un impulso a las paralizadas negociaciones israelo-palestinas, comenzando por tratar el espinoso problema de la colonización.
En el asentamiento judío de Kyriat Arba, vecino a la ciudad palestina de Hebrón, al sur de Cisjordania, los colonos temen que Bush venga a presionar a las autoridades israelíes para que frenen un poco más la expansión de los asentamientos.
«El gobierno no puede recibir órdenes de Bush. La construcción de Kyriat Arba, y de otras en la Tierra de Israel, debe continuar», afirmó Hagai Glass, del ayuntamiento de esta colonia de cerca de 6 mil habitantes.
Los colonos se oponen con fuerza a cualquier concesión en la que ellos consideran la «Tierra de Israel», que tiene sus fronteras en los límites fijados por la Biblia, lo cual incluye a Cisjordania. Por tanto, estos israelíes se oponen a la creación de un Estado palestino dentro de un acuerdo de paz, tal y como Bush desea.
«Hay decenas de familias en las listas de espera para obtener un alojamiento en Kyriat Arba», agregó Hagai Glass.
«Para los palestinos, la paz es sólo una máquina de guerra que servirá para echarnos de la tierra de nuestros antepasados», agregó.
Creada tras la guerra de 1967, cerca de la venerada Tumba de los Patriarcas de Hebrón, venerada por judíos y musulmanes, Kyriat Arba es una de las colonias más antiguas de Cisjordania.
La tensión es palpable en esta localidad austera, que todavía está de luto por dos soldados muertos el pasado viernes en un ataque palestino cercano.
«Somos las primeras víctimas de la perversión de este gobierno que negocia con terroristas», afirmó Eliahou Atlan, profesor de Historia en la colonia.
Para este hombre, la visita de Bush «sólo tendrá como resultado un aumento de la violencia palestina, de la cual y paradójicamente vendrá la salvación» de los colonos.
La realidad es que un fracaso de las negociaciones de paz debido a la violencia reinante alejaría, según Atlan, el fantasma de la retirada de los asentamientos de Cisjordania.
En agosto de 2005, Israel ya desmanteló sus colonias de la franja de Gaza.
La llegada de Bush a Jerusalén se verá rodeada de manifestaciones de la extrema derecha y los colonos. Concretamente, se ha previsto una gran protesta en Har Homa (Jabal Abu Ghneim en árabe), un barrio de Jerusalén-este donde el Estado hebreo prevé construir centenares de casas, lo cual ha provocado la ira de Estados Unidos y los palestinos.
Desde la ocupación de Cisjordania, en junio de 1967, cerca de 270 mil israelíes se han instalado en este territorio y otros 200 mil viven en barrios «colonizados» en la parte este de Jerusalén.