Cinco semanas después de los atentados del 11 de abril, casi 19 millones de argelinos votarán para renovar los 389 diputados de la Asamblea Nacional, en un ambiente de miedo por el posible retorno del terrorismo.
Las medidas de seguridad fueron reforzadas en los alrededores de la capital y de las grandes ciudades del país, para prevenir eventuales ataques terroristas, mientras Al-Qaeda en el Maghreb, que reemplazó al Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), llamó a boicotear los comicios.
«Si ustedes participan en esas elecciones, estarán implicados con los apóstatas en un gran pecado», advirtió el jefe de Al-Qaeda en el Maghreb, Abú Mussab Abdel Uadud, alias Abdelmalek Drukdal, quien calificó las elecciones de «comedia que no difiere en nada de otras comedias conocidas en Argelia».
Los partidos que participan en las legislativas restaron importancia al llamado de Al-Qaeda y proclamaron su «certeza» de que «no será seguido» y subrayaron que si los electores no votan, será para rechazar el fraude electoral.
El Frente de las Fuerza Socialistas (FFS de Hocin Ait Ahmed) llamó a boicotear las elecciones.
«Al Qaeda ha querido aprovecharse de una esperada abstención masiva para apropiarse de los votos abstencionistas», estimó el analista Nabil Ben Alí.
Si bien los partidos llamaron a los argelinos a un «voto masivo» y a hacer de las legislativas «un referéndum contra el terrorismo», sus llamados podrían no tener eco.
Para el ex ministro Abdelaziz Rahabi, Al-Qaeda tiene poca influencia sobre la opinión islamista argelina, que sigue siendo soberanista, pero trata de destacar su capacidad de hacer daño después de haber fallado en su objetivo, el 11 de abril, de reinstalar la psicosis en las ciudades».
Los atentados del 11 abril contra el palacio de gobierno, en el centro de Argel, y contra un comisariado del suburbio este, provocaron 30 muertos y más de 200 heridos.
Desde comienzos de abril, más de 90 personas han muerto en actos de violencia islamistas, mientras el ejército ha intensificado los rastreos contra grupos armados en las montañas de Kabilia y del este argelino.
Los tres partidos de la Alianza presidencial: el Frente de Liberación Nacional (FLN-nacionalista), la Agrupación Nacional Democrática (RND -liberal) y el Movimiento por la Sociedad de Paz (MSP -islámico), mayoritarios en la asamblea saliente, deberían mantener esta mayoría.
La Alianza presidencial apoya al presidente Abdelaziz Bouteflika y es partidaria de la continuación de su política de «reconciliación nacional» en favor de los islamistas arrepentidos, y por la aceleración de las reformas liberales de la economía.
Un plan de inversiones de 150 mil millones de dólares en cinco años está en marcha desde 2005 para el mejoramiento de las insfraestructuras y para solucionar el déficit de viviendas.