Un mes y medio tiene el partido político de la UNE de haber sido declarado ganador de la contienda electoral y desde ese momento el apretacanuto político ha sido el pan de todos los días para ubicar y en su caso encontrar a los futuros funcionarios del actual Gobierno.
Aún con los más poderosos financistas se ha desarrollado el estira y afloja para ubicar puestos de control político; compromisos adquiridos desde hace varios años, compromisos de ultima hora a cambio del apoyo eleccionario, peticiones familiares, palabra de honor empeñada por medio de los brindis y otras conductas de sumisión; han sido el diario vivir de muchas personas que en el mejor de los casos ya están en funciones como nuevos funcionarios o empleados.
La palabra de honor mancillada o quebrada que deja profundas huellas de odio o rencor, la desilusión de perder supuestas amistades que dieron la puñalada trapera al mejor amigo o talvez a quienes empeñaron hasta su vida para el logro de un triunfo político, mismo que a la vez no les representa ahora, ni siquiera un grato recuerdo.
La nueva conducta arrogante, pretensiosa y abusiva de los nuevos funcionarios y empleados públicos ha empezado a ser visible como incipiente rutina de quienes hoy por hoy se consideran los elegidos de Dios para el desempeño de tan «importantes cargos» o en su caso, creer que tienen agarrado el futuro con sus dos manos.
Pero… ¿y los ganadores políticos que hoy son perdedores políticos dentro de su misma organización? Haya sido por traición o por intereses económicos ocultos o también por la ambición desmedida de ir «tras el poder por el gusto de tener poder», son cuestiones que a muchas personas les quitan el sueño; porque su inversión económica, política, técnica, científica o de amistas fue traicionada en este apretacanuto, y no desean saber nada de nada en relación con el triunfo que significó su derrota.
La ética no es un bastión o herramienta que sirva mucho para navegar en el tortuoso mar de la política; en algunos casos es el principal obstáculo para tener acceso a los intereses económicos y/o sociales de ascenso vertical que les permitan vivir con una «falsa conciencia de clase» que según los ganadores nadie en ese mismo mundo político se las conoce.
¿Y los que actuaron de buena fe? Los que están «chiflando en la loma» ¿se quedarán así?. La política es una actividad que realizan las personas para ser intermediarios entre el poder y la población, para lograr los términos justos y ecuánimes para el bienestar social. Sin embargo, la formación axiológica personal es tan diferente que permite una gama de conductas disfrazadas de honradez, justicia, equidad, rectitud, moralidad, conciencia con el objetivo delineado de acceder al poder como vehículo para los intereses particulares.
Al menos eso es y eso significa en Guatemala, por ello, es que la población votante convertida en ABSTENCIONISMO es la gran ganadora en cuanto a números en los últimos procesos electorales.