Los ángeles del Hogar del Niño, Héroes, a los que debemos decir «muchas gracias»


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Ellas no decidieron ser madres biológicas, pero parecen serlo; su abnegación y cariño por la niñez desamparada las impulsa a trabajar arduamente cada dí­a en diferentes labores. Las religiosas Pequeñas Apóstoles de la Redención han cuidado e instruido por décadas a niños en orfandad que necesitan ser acogidos en un hogar que les permita salir adelante.

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POR MARIELA CASTAí‘í“N
mcastanon@lahora.com.gt

Cincuenta y cuatro mujeres religiosas atienden las necesidades del Hogar del Niño, lugar que ha acogido a decenas de huérfanos desde hace varios años.  Algunas dedican su tiempo al cuidado de la niñez, otras a labores domésticas, al reciclaje de papel y vidrio, así­ como en la preparación de alimentos que después serán vendidos para el beneficio del Hogar y los pequeños huéspedes.

La hermana Marí­a Eva Amortegui, explica que el Hogar del Niño fue fundado el 27 de marzo de 1980, por los religiosos Ana Vitiello y Arturo D’onofrio, con el fin de atender a la niñez desamparada.

Este año, el Hogar atendió a 165 infantes, de 3 a 13 años, quienes recibieron el cuidado, la enseñanza y la preparación académica; asimismo el hogar ofrece de forma gratuita alimentos a unos 150 niños y niñas externos, de escasos recursos, que únicamente reciben un almuerzo diario.

La cifra de niños externos aumenta durante las vacaciones de fin de año, pues de 150 que regularmente asisten al Hogar, se duplica a 300.

Este lugar, según la religiosa, se sostiene a través de donaciones, apadrinamientos, ayuda en especie, entre otros.  Está a cargo de la directora, sor Elissabeta Angelillo, quien se encontraba en un retiro espiritual, al momento de la visita de La Hora.

Las religiosas también realizan kermeses, bingos, baratillos, venta de comida, pero principalmente el conocido Almuerzo de la Bondad, que pretende recaudar más fondos para esta obra.

FE INQUEBRANTABLE

Las Pequeñas Apóstoles de la Redención también han tenido momentos difí­ciles para lograr su objetivo en la crianza y cuidado de los niños; sin embargo, afirma la religiosa entrevistada, nunca han perdido la fe.

Una de las anécdotas está vinculada a este don, según Amortegui, pues en una ocasión no podí­an suplir el gasto del pago de la luz eléctrica, por lo que creyeron que ya no podrí­an contar con la misma, pero antes de que se venciera la factura, un bienhechor arribó al Hogar para darles la cantidad exacta de lo que necesitaban.

“Una vez tení­amos que pagar el recibo de la luz y ese dí­a no alcanzaba, habí­a –dinero– pero no alcanzaba; me recuerdo que yo estaba en la capilla cuando las hermanas me dijeron que una persona me habí­a venido a visitar, yo vine a atenderla y me dijo: ‘aquí­ le traigo este dinero para una necesidad que tenga’, era exactamente lo de la luz que habí­a que pagar”, refiere.

Según indica, aunado a todos los gastos de alimentación, también están los desembolsos de otros gastos, como el caso anteriormente expuesto. Mensualmente pagan más de Q15 mil.

“Yo soy una persona que confí­o en la Divina Providencia y en el tiempo que llevo en la comunidad y en las casas que he estado, siempre la Divina Providencia se hace presente, siempre con comida o con otras cosas”, dice Amortegui.

MADRES POR VOCACIí“N

Las religiosas describen que su labor es “una vocación que no se puede explicar”, pero que aman hacerla.  Ellas no escogieron ser madres biológicas pero parecen serlo, basta con observar la forma como atienden a los niños, la habilidad con la que se comunican, y sobre todo la paciencia con cada infante.

“No somos madres biológicas, pero sí­ espirituales.  Es una vocación que ni uno mismo se explica”, refiere la religiosa.

Muchos de los niños, que posteriormente se convierten en adultos, les llaman ‘madres’, porque ellas han asumido ese papel.

“Uno se siente bien cuando ha cumplido una labor para la gloria de Dios, para los niños y los más pobres; esa es la misión, nuestro objetivo”.

Varios de los niños que han sido criados en este Hogar se han convertido en profesionales de diferentes ramas, sólo necesitaban una oportunidad y un adulto responsable que los cuidara.

“Es una satisfacción para nosotras. Mis primeros alumnos ya tienen sus hogares, sus hijos, y cuando llegan uno se siente parte de ellos, de ese nuevo hogar. Aquí­ han salido abogados, profesores, otros que estudian medicina, odontologí­a”, destaca.

Varios de los niños han logrado concluir sus estudios, porque al terminar la primaria son ubicados en el Centro Vocacional San José, hogar fundado por el religioso Arturo D’onofrio, donde también pueden prepararse a nivel básico y posteriormente diversificado.

Con el fin de alcanzar sus metas profesionales, los infantes consiguen ingresar a la Universidad de San Carlos, incluso a una privada, que logran costear cuando encuentran un trabajo relacionado con el nivel académico que poseen.

OBRA SE EXTIENDE

Actualmente las Pequeñas Apóstoles de la Redención tienen tres hogares, donde atienden diferentes casos.

El Hogar del Niño está ubicado en el kilómetro 15, calzada Roosevelt, zona 3 de Mixco, donde se atiende a los niños.

El otro hogar se ubica en Cuilapa, Santa Rosa, y allí­ atienden entre 100 a 120 niñas, en la mayorí­a hermanas de los infantes que están en el Hogar del Niño.  Esta obra fue construida gracias a la donación de la mitad de este terreno y a la compra adquirida por las religiosas.

“Allá atienden a entre 100 a 120 niñas, que casi todas son hermanitas de los niños que están aquí­ por las mismas necesidades”, destaca.

El otro lugar se ubica en Sumpango, donde cuidan a niños y niñas con el Sí­ndrome de Inmunodeficiencia Humana (VIH). Aquí­ hay unos 75 infantes.

Esta construcción se logró por el deseo de Ana Vitiello, quien siempre quiso tener un lugar que diera la asistencia a los niños enfermos de VIH.

La obra fue realizada por las donaciones, se solicitó apoyo a las empresas de venta de material de construcción, quienes también contribuyeron.

AGRADECEN CADA Aí‘O


Cada año, las plegarias de las Pequeñas Apóstoles de la Redención se enfocan en agradecer al Creador, por concluir un año más apoyando a la niñez desamparada.

El próximo año, las religiosas, tienen previsto que incremente el número de infantes al Hogar, por lo que necesitarán todo tipo de ayuda.

Si usted desea colaborar con esta obra, puede apadrinar a un niño por Q200, o realizar una donación mensual, según sus posibilidades.

También puede ofrecer ayuda en especie, a través de ví­veres, granos básicos, pastas alimenticias, detergentes, cloro, desinfectante, ropa y zapatos para los infantes de 3 a 13 años.

El Hogar del Niño está ubicado en el kilómetro 15 de la calzada Roosevelt, en la zona 3 de Mixco. El teléfono al que puede comunicarse es el 2435-4127.

También puede enviar un correo electrónico, a: hogardelnino1intelnett.com y parhogar@gmail.com. O puede visitar la página de Facebook.