Loren y Bardot celebran su 75 cumpleaños


Sophia Loren, la morena italiana, y Brigitte Bardot, la rubia francesa, que cumplirán 75 años el 20 y el 28 de septiembre, respectivamente, encarnaron, cada una con un estilo diferente, el arquetipo de estrellas de la posguerra, de sensualidad explosiva.


Es poco decir que estos dos iconos europeos han hecho soñar al planeta entero. Woody Allen, en su pelí­cula «Anything else» («Muero por ti», 2003), cuenta a través del personaje que interpreta un sueño muy erótico en el que se encuentra solo en su casa con Marilyn Monroe y Sophia Loren.

Y Roger Vadim, primer marido de Bardot y realizador de «Et dieu créa la femme» («Y Dios creó a la mujer», 1956), le dijo que ella serí­a «un dí­a el sueño de todos los hombres casados».

Pero las dos estrellas mí­ticas tuvieron una vida totalmente distinta. Sophia Loren, hija ilegí­tima, tuvo una infancia difí­cil en Nápoles. Brigitte Bardot, por su parte, pertenecí­a a una familia burguesa que frecuenta la flor y nata de Parí­s, y recibió una educación estricta.

La primera luchó para salir de su condición a través del cine, mientras la segunda aparecí­a en la portada de Elle, ya que su madre era una gran amiga de la fundadora de la revista, Helene Lazareff.

Ambas seducí­an ante todo por su fí­sico de ensueño, pero la belleza no es suficiente y ambas tení­an también ese «algo» indefinible que atrae las miradas e impacta en las pantallas, llámese encanto, embrujo o «duende».

Las dos actrices afrontaron también la censura. Sophia Loren en Italia por, por ejemplo «Si, si era lui» («Sí­ sí­, era él»), y en Estados Unidos Bardot por «Y Dios creó a la mujer».

Las dos actrices también marcaron el cine gracias a varios personajes: «La Ciociara» («Dos mujeres») ou «Una giornata particolare» («Un dí­a particular») en el caso de Loren; «Le mépris» («El desprecio») o «La vérité» («La verdad») en el de Bardot. En cambio, optaron por un recorrido distinto en sus carreras, Sophia Loren saltó a Hollywood, mientras Brigitte Bardot rechazó dar ese paso.

Y si Bardot decidió dejar el mundo del cine y de la ilusión por la realidad del combate por la defensa de los animales, sin corregir la usura del tiempo sobre su fí­sico, Loren se viste, a sus ya casi 75 años, con ropas de estrella y profundos escotes.

Elegancia intemporal


Su desgarrador papel en «Dos mujeres», su strip-tease antológico ante Marcello Mastroianni en «Ayer, hoy y mañana» o su conmovedora interpretación de una mujer despreciada en «Un dí­a particular» llevaron al panteón del cine mundial a Sophia Loren, actriz de belleza escultural que cumple el domingo 75 años.

La actriz, que vive actualmente en Suiza, respetará sin duda una vez más el domingo su regla de oro: «Los cumpleaños no los he festejado jamás», dijo a menudo Loren que, a los 71 años no vaciló en posar desnuda para el célebre calendario Pirelli.

«El «sex-appeal» es 50% lo que tienes y 50% lo que la gente piensa que tienes», declaró en una ocasión la actriz, que siempre prestó suma atención a su apariencia y que asiste regularmente a los desfiles de moda de su amigo Giorgio Armani.

Hija ilegí­tima de un ingeniero, Sofia Villani Scicolone nació el 20 de septiembre de 1934 en Roma, pero pasó su infancia y su adolescencia cerca de Nápoles.

Desde los 15 años de edad participó en concursos de belleza y empezó a obtener pequeños papeles en el cine.

Sophia, que optó por cambiar la ortografí­a en su nombre artí­stico, interpretó a una esclava en «Quo Vadis» en 1950, y mostró su fí­sico explosivo en un par de pelí­culas cuando todaví­a no se llamaban Loren.

Cuando rodaba «ífrica bajo el mar» (1953), Sofia Loren conoció al productor Carlo Ponti, 22 años mayor que ella, que se convirtió en el hombre de su vida y en su pigmalión en el cine. Tuvo con él dos hijos, Carlo Junior en 1968 y Edoardo en 1973.

Con el respaldo de Ponti, su carrera tomó un nuevo rumbo y Loren empezó a trabajar en pelí­culas de ambición internacional como «Pan, amor y…» de Dino Risi en 1955, año en el que aparece en primera plana de Life Magazine ataviada con ropa transparente.

En 1957, se casó en México por poderes con Carlo Ponti, pero la justicia italiana condenó al productor por bigamia, dado que estaba todaví­a casado con su primera esposa, Giuliana Fiastri. Finalmente, la boda se llevó a cabo en 1966. Carlo Ponti murió en 2007.

Desde 1957, Loren actuó en producciones de Hollywood junto a los más grandes actores de la época: Clark Gable, Peter Sellers, John Wayne, Franck Sinatra….

En 1958, «La orquí­dea negra» de Martin Ritt le aportó el primer galardón cinematográfico, la copa Volpi de la mejor actriz del Festival de Venecia.

Cuatro años después, en 1962, recibió el Oscar de la mejor actriz por su papel en «Dos mujeres» de Vittorio De Sica, que le valió asimismo el premio de interpretación femenina del Festival de Cannes. En 1991, recibió un segundo Oscar, esta vez por toda su carrera.

Su colaboración con Vittorio De Sica se prolongó en varias pelí­culas exitosas, entre ellas «Boccaccio 70» (1962), «Los secuestrados de Altona» (1962) y «Matrimonio a la italiana» (1964).

También actuó a sus órdenes en «Ayer, hoy y mañana» (1963), pelí­cula en la que Sophia Loren, se desviste frente a un Marcelo Mastroianni enloquecido, que aulla de deseo ante la encarnación de la sensualidad del cine italiano.

Bajo la dirección de Ettore Scola trabajo en «Un dí­a particular» (1977), pelí­cula en la que compuso uno de sus mejores papeles, el de un ama de casa despreciada por su familia, y en la que volvió a actuar junto a Mastroianni.

En 1994, el dúo mí­tico de los dos actores volvió a reunirse por última vez gracias a Robert Altman en «Príªt-í -porter».

Leyenda viva del cine italiano, Loren actuará próximamente en una pelí­cula sobre su vida en la que interpretará el papel de su propia madre.

La bomba sexual


Brigitte Bardot, que encarnó en su juventud toda la sensualidad francesa y provocó fantasí­as eróticas desde que bailó un mambo en «Y Dios creó la mujer», cumple 75 años el 28 de septiembre, llena de arrugas y consagrada a una sola causa: la vehemente defensa de los animales.

Como en ese filme dirigido por su primer esposo, Roger Vadim (1956), que la consagró como sí­mbolo sexual, Bardot estuvo siempre rodeada de un perfume de escándalo.

La actriz, que rápidamente fue conocida en el mundo entero por sólo dos siglas -«B.B.» -, tuvo cuatro maridos, varios amantes y muchos amigos, y conmocionó además a la Francia conservadora de la postguerra con sus declaraciones provocadoras.

Bardot «siempre hizo lo que quiso, y eso es lo que incomoda», dijo una vez de ella la escritora Simone de Beauvoir.

La actriz – hija de un empresario amante del cine y de una madre que adoraba la moda-, debutó muy joven como modelo, apareciendo desde 1952 en centenas de tapas de revistas.

Su cuerpo escultural y su rostro de mujer-niña, que contrastaba con la sofisticación holywoodense de la bella Ava Garder o el elegante sex appeal de la italiana Sophia Loren -otros dos iconos de esa época- impuso en la pantalla un erotismo instintivo, una cálida sensualidad.

Bardot cautivó no sólo a los hombres del planeta, sino a toda una generación de mujeres, que intentaron imitar al menos su manera de vestirse, ya que no podí­an tener sus curvas ni sus labios insolentes.

Su vida privada no tuvo nunca nada de privado: más de 250 fotógrafos esperaban por ejemplo el nacimiento de su hijo Nicolas, en 1960.

En su primer libro de memorias, «Iniciales B.B.», Bardot narra el infierno cotidiano de los paparazzi, admite periodos de depresión y confiesa que no fue capaz de ocuparse de su hijo, que creció con su ex marido, Jacques Charrier.

La actriz protagonizó unos 40 filmes en unos 20 años de carrera cinematográfica, colaborando con los grandes directores franceses, entre ellos Claude Autant-Lara, Henri-Georges Clouzot, Louis Malle y Jean-Luc Godard (1963).

Exploró también, muy brevemente, una carrera de cantante, antes de retirarse de las pantallas, en 1973.

«Me despido del mito Bardot», dijo la actriz, que desde entonces se consagró a defender a los animales y a denunciar las corridas de toros, la caza, el uso de pieles en la moda.

En 1986, Bardot creó su propia fundación dedicada a esta causa, a la que dio, además de su nombre, dinero y tiempo.

Sus actitudes a veces misóginas, que algunos tachan de racistas, siguen provocando tempestades.

Para festejar su 75 cumpleaños, una exposición consagrada a ella, «Los años despreocupados», abrirá sus puertas en Boulogne-Billancourt, las afueras de Parí­s, con fotos, objetos y filmes de la actriz, quien ahora está llena de arrugas pero cuya belleza provocadora sigue plasmada en decenas de pelí­culas.