El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, es esperado mañana en Gran Bretaña para una visita de Estado de dos días en la que se prevé que su esposa, Carla Bruni-Sarkozy, que pernoctará con él en el castillo de Windsor, atraerá tanto o más atención que el mandatario francés.
El príncipe de Galés, heredero al trono británico, dará el miércoles la bienvenida a Sarkozy y a su esposa, una ex modelo y cantante italiana que el jefe de Estado francés conoció tras su divorcio, en noviembre pasado, y con quien se casó en febrero.
La reina Isabel II ofrecerá un banquete en honor de la pareja presidencial en el majestuoso castillo de Windsor, al que estarán invitados líderes políticos, entre ellos el primer ministro británico Gordon Brown, y figuras del mundo de las artes y los negocios.
Esta breve visita de Estado será la ocasión para que Sarkozy, cuya popularidad cayó fuertemente, víctima de sus devaneos afectivos y de un estilo de gobernar que no va con los franceses, intente redorar su blasón.
El miércoles, antes de cenar con la Reina, Sarkozy se dirigirá a la Cámara de los Comunes y de los Lores reunidos en el Parlamento británico, en Wesminster.
El jueves, el mandatario francés y el primer ministro británico anunciarán una serie de iniciativas conjuntas, entre ellas medidas para combatir la inmigración ilegal y planes para cooperar en la crisis que amenaza los mercados mundiales.
Esta cumbre bilateral – que tendrá lugar primero en Downing Street y luego, escenario imprecedente, en el Estadio de los Emiratos, sede del club de fútbol Arsenal, en el norte de Londres – estará dominada por la crisis financiera, una de cuyas últimas manifestaciones fue el colapso del banco de inversiones estadounidense Bear Stearns.
Para tratar de apaciguar los volátiles mercados financieros, los dirigentes políticos del Reino Unido y Francia reclamarán a los bancos a una mayor transparencia informativa sobre las malas deudas en sus cuentas, hizo saber un comunicado de Downing Street.
Los bancos deben «revelar totalmente y de forma inmediata» las deudas provocadas por la crisis de crédito global, indicó el lunes fuentes del gobierno británico, que estimaron que las deudas impagadas podrían alcanzar hasta 600 mil millones de dólares.
La inquietud de Gran Bretaña por la crisis bancaria está a flor de piel, luego del sacudón que significaron los aprietos del banco Northern Rock, que debió ser nacionalizado el pasado febrero por el gobierno laborista tras su rescate por el Banco de Inglaterra.
Brown y Sarkozy unirán también sus voces para pedir una reforma de las instituciones financieras internacionales y una mejora de los sistemas de control y alarma para la prevención de futuras crisis.
Propondrán para ello nuevas conversaciones con Estados Unidos y otros países para impulsar medidas tendientes a promover la estabilidad financiera en foros como el G-7 (Grupo de los Siete países industrializados), el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, precisaron las fuentes.
Mientras, la primera dama francesa se reunirá con Sarah Brown, la esposa del primer ministro, con quien discutirá su contribución a la promoción de una organización de caridad para ayudar a una maternidad segura.