Londres acusa por ataque


Acusados. Varios soldados estadounidenses participan en un operativo militar en el centro de Bagdad.

Un fiscal británico declaró hoy que el ataque por error de pilotos estadounidenses contra un convoy militar del Reino Unido en el sur de Irak, en el que murió un soldado británico, fue «ilegal» y que pudo haber sido evitado.


El ataque en marzo del 2003 de dos pilotos norteamericanos, que dispararon por error contra blindados británicos, fue «ilegal» y «criminal», determinó el fiscal Andrew Walker, quien es el responsable de la investigación sobre la muerte del soldado Matty Hull, que murió en ese ataque.

El ataque en el que murió Hull, de 25 años, «fue ilegal, porque no habí­a razón legal para cometerlo y en ese respecto fue criminal», explicó Walker, destacando que el ataque «equivalió a un asalto».

El fiscal adjunto del condado de Oxford (sur de Inglaterra) arremetió además contra los militares estadounidenses por no cooperar con la indagación sobre la muerte Hull.

Matty Hull viajaba en un vehí­culo blindado que formaba parte de un convoy británico que se hallaba cerca de Basora (sur de Irak) cuando fue atacado por un avión estadounidense el 28 de marzo de 2003, siete dí­as después de la invasión de Irak para derrocar a Sadam Hussein, liderada por Estados Unidos.

La muerte del joven soldado fue registrada en un dramático ví­deo que muestra cuando los dos pilotos norteamericanos dispararon contra su vehí­culo.

El ví­deo de la cabina de un caza estadounidense, que fue divulgado en febrero por los medios británicos, se escucha cómo los pilotos maldicen, al percatarse de su error.

«Â¡Maldita sea, acabaremos en la cárcel!», dice uno de los soldados estadounidenses tras darse cuenta de que se habí­a equivocado de blanco y atacado por error a un blindado británico.

«Voy a vomitar», dice uno de ellos, al darse cuenta de que han atacado un convoy británico, que estaba además en una zona que no debí­an atacar los pilotos estadounidenses, que eran guiados por controladores del cuerpo de infantes de marina de Estados Unidos.

En la grabación se oye sollozar al otro piloto, que abrió fuego contra los blindados aliados sin esperar la autorización. Luego los pilotos volvieron a atacar el convoy, sin esperar a aclarar la identidad de los vehí­culos, que tomaron por iraquí­es.

El filme, que Estados Unidos habí­a inicialmente rechazado divulgar, constituye una prueba contundente del error cometido por los pilotos, al demostrar que no comunicaron a los controladores los datos precisos para establecer la identidad del convoy y que abrieron fuego sin esperar la autorización.

El convoy llevaba asimismo bien visible en la parte superior las lonas naranjas utilizadas por las fuerzas británicas en Irak para identificarse como tropas aliadas.

El ministerio británico de Defensa hací­a dicho primero que el ví­deo no existí­a, pero debió reconocer su existencia después de que la grabación llegó a manos del fiscal, que la consideró una pieza crucial para investigar las circunstancias en las que murió el sargento británico.

El ministerio luego admitió que habí­a recibido el ví­deo del Pentágono en el marco de la investigación sobre la muerte de Hull.

Después de la divulgación de esas grabaciones en las televisiones del Reino Unido, que causaron una conmoción entre los británicos, una mayorí­a de los cuales está en contra de la guerra de Irak, Estados Unidos aceptó desclasificar el ví­deo en cuestión.