El movimiento cívico militar triunfante que hizo la Revolución el 20 de Octubre de 1944, es un hecho sin precedentes que cambió las condiciones estructurales de la sociedad guatemalteca. Fue un acontecimiento que modificó algunas condiciones a favor de los trabajadores y campesinos. Durante los gobiernos del doctor Juan José Arévalo y del coronel de la primavera Jacobo Arbenz se aprobaron leyes y políticas de Estado inéditas y progresistas, que abrieron la oportunidad para que Guatemala se enfilara hacia la construcción de un Estado capitalista moderno.
Los logros más significativos y notorios de esa proeza revolucionaria se tradujeron en reforma agraria que devolvió tierra a los campesinos, aprobación del Código de Trabajo que regula las relaciones obrero patronales y los derechos laborales, creación del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social IGSS que amplía la seguridad social a la clase trabajadora, reconocimiento de las autonomías municipales y de la autonomía de la Universidad de San Carlos, ruptura del monopolio estadounidense de la energía eléctrica y del ferrocarril. Construcción de la carretera al Atlántico, de la hidroeléctrica Jurún Marinalá y del puerto Santo Tomás de Castilla. Además de educación gratuita y obligatoria, ampliación de servicios de salud, estímulo y respeto a la organización y participación social.
El 65° aniversario de ese evento histórico se celebró entre actos políticos y culturales, movilizaciones y protestas populares divididas. Fue el marco para que organizaciones y expresiones campesinas guatemaltecas reiteraran la demanda de reforma agraria, acceso a la tierra para producir alimentos, acceso a la educación, el salario y la salud. También reclamaron por las actividades de las compañías mineras y reivindicaron la defensa del medio ambiente y de la madre tierra. Se pronunciaron contra la remilitarización de sus comunidades.
Las organizaciones obreras y centrales sindicales exigieron mejores salarios, cumplimiento de las leyes laborales, prestaciones sociales, ampliación de la cobertura en la seguridad social, empleo, acceso a servicios médicos y medicinas. Protestaron contra las empresas distribuidoras de energía eléctrica. Una de las consignas centrales se ocupó de condenar una propuesta que quiere reformar la Constitución política con contenidos neoliberales, racistas y excluyentes.
«LA UNIDAD DE LA IZQUIERDA ES POSIBLE», fue la consigna que en 2009 convocó a las principales expresiones políticas organizadas de la izquierda guatemalteca, quienes desfilaron en un solo bloque, un hecho que indica el proceso de construcción unitaria estratégica que se está gestando desde tiempo atrás. Un signo positivo que denota avances.
Las conquistas revolucionarias se interrumpieron en 1954 cuando fue derrocado el régimen de Arbenz. Ese hecho cambió la historia del país, significó un retroceso en las conquistas sociales, represión, exilio y muerte para miles de compatriotas, victimas de la cacería de brujas desatada por los invasores mercenarios.
Desde 1954 en Guatemala se modificó el mapa político, social, económico. La burguesía y los sectores oligárquicos tradicionales se apropiaron del poder público, para gobernar a favor de intereses de grupos elitistas, reproducir el status quo, el estado de cosas injusto, desigual, inequitativo, racista, discriminatorio y excluyente, que impulsa políticas neoliberales que cada vez más aumentan la brecha entre ricos y pobres.