Lo que mal empieza…


Es imposible afirmar sin asomo de duda que el proceso de elección de la nueva Junta Directiva del Congreso de la República estuvo marcado por la compra de votos a cambio de la asignación de recursos tipo el PACUR a favor de los diputados, pero tampoco se puede negar que la historia nos demuestra que ese camino ha sido el más trillado para lograr la conformación de mayorí­as determinantes a la hora de elegir.


Las bancadas del Partido Patriota y del Partido Unionista, que habí­an lanzado candidatos para dirigir el Congreso, sostienen que ese fue el procedimiento para aglutinar alrededor del oficialismo a la mayorí­a de miembros del Congreso, pero en todo caso no se puede probar el señalamiento porque no existen documentos o expresiones fehacientes que lo permitan.

Lo cierto del caso es que la experiencia que tuvo el Congreso de la República en el gobierno anterior, cuando para elegir y reelegir a Méndez Herbruger se recurrió a la táctica de comprar votos a como diera lugar, confirma que lo que mal empieza termina siempre muy mal y la prueba es que aún en este año estamos viendo los polvos de aquellos lodos porque fue entonces cuando aparecieron las tenebrosas figuras que luego facilitaron a Meyer el desví­o de los 82 millones.

No creemos que la cuestión sea de personalidades sino de la voluntad polí­tica de introducir cambios significativos en la gestión administrativa del Congreso. La Junta Directiva que se elija hoy tendrá un enorme desafí­o porque no puede negarse que el Congreso vive uno de los peores momentos de su historia, con un desprestigio casi absoluto y sin expectativas ciudadanas de una transformación. Por ello es que esta elección es crucial, desde nuestro punto de vista, porque obligará a que se adopten medidas que frenen el deterioro de la imagen del Organismo Legislativo e impidan que crezca el clamor popular para que sea depurado de sus peores elementos.

Repetimos que a falta de evidencias concretas sobre qué decidió al final de cuentas la elección, aunque vale la pena recordar que en polí­tica es válido el aforismo «piensa mal y acertarás», la forma en que se conduzcan las autoridades que asumirán el control del Congreso en enero del año próximo será decisiva y nos permitirá entender el origen de este arreglo o componenda.

Para el oficialismo no deja de ser una apuesta arriesgada sabiendo que tiene enfrente a una ya manifiesta oposición y que la familia Alejos se encuentra en el ojo de la tormenta, por lo que la lupa sobre el Congreso estará más enfocada y directa en busca de cualquier traspiés.