Lo que le espera a la nueva CSJ


En octubre próximo la Corte Suprema de Justicia será integrada por trece nuevos magistrados, lo que ha generado una gran expectativa.

Los dí­as para que la Corte Suprema de Justicia (CSJ) sea ocupada por nuevos profesionales del derecho están contados y las expectativas para ese nuevo grupo de magistrados son diversas.

Gerson Ortiz
gortiz@lahora.com.gt

Mientras las comisiones de postulación trabajan en la selección y depuración de los perfiles «idóneos» para ocupar cada una de las trece magistraturas de la CSJ, los actuales magistrados aún continúan en la mira de la opinión pública.

Por los pasillos del Palacio de Justicia se comenta que «los magistrados ya no pueden ni verse» entre sí­. Los miércoles, dí­a en que se reúnen en pleno para discutir temas administrativos, prefieren almorzar cada uno en su magistratura con tal de evitar el mismo «chiste sin gracia» de cada miércoles durante los últimos cuatro años; además, para ya no confrontar los comentarios indirectos que se hacen entre grupos; comentan algunos togados que prefieren el anonimato.

Otros ya empezaron a sacar los muebles que meno utilidad tienen, la alfombra de la oficina, los cuadros, y otros artí­culos, y esperan con cierta ansiedad a que el perí­odo finalice.

CORRUPCIí“N

Eduardo Galeano, representante del área jurí­dica del Grupo de Apoyo Mutuo, resalta que entre las debilidades más sublimes de la CSJ estuvo el presupuesto; aunque señala que «no dependí­a de ellos», comenta que es «fundamental» que exista un OJ con un presupuesto independiente.

Sin embargo, el jurista consultado hace hincapié en la «corrupción», indicando que fue una debilidad latente durante el actual perí­odo en todo el Organismo y que a ello deben poner atención los próximos profesionales del derecho. Galeno también comentó que en este perí­odo hizo falta una respuesta más efectiva de justicia para los usuarios del OJ, ya que de 150 mil denuncias que ingresaron de 2006 a 2008 sólo se ha resuelto el 6 por ciento.

Galeano indicó, además, que el próximo grupo de magistrados tendrá que estar integrado «por gente más honesta y que no tenga ningún ví­nculo con partidos polí­ticos», como refiere que se evidenció en la actual administración, y en el caso puntual de la existencia de dos grupos de magistrados.

SIN FISCALIZACIí“N

A criterio de Nineth Montenegro, diputada de Encuentro Por Guatemala y quien impulsó la Ley de Comisiones de Postulación, la más evidente debilidad de la actual gestión fue «la mala interpretación de la independencia de poderes y autonomí­a del OJ, lo que llevó a excesos y al relajamiento de los magistrados», explica.

La congresista añade que ese «relajamiento», hizo imposible la fiscalización de la ejecución en la actual CSJ, así­ como del presupuesto y las acciones de los magistrados. Montenegro coincidió con el primer entrevistado respecto a que hubo evidencia de intereses partidarios en la aún vigente gestión.

Montenegro expuso, finalmente, que se siente satisfecha con el actual proceso que la Ley reguladora de Comisiones de Postulación le está dando a la selección de magistrados para la CSJ, sin embargo, indicó que «siempre habrán problemas y quizá no se puedan evitar los errores humanos, pero ahora hay y habrá más fiscalización y se ha puesto el ojo en la aplicación de la justicia, así­ que a la próxima Corte le esperan grande retos», citó.

CRIMEN ORGANIZADO

Eduardo De León, analista de la Fundación Rigoberta Menchú resaltó que la politización en la elección y la influencia de poderes son la parte más delgada de la cuerda en la actual administración de la CSJ.

«Tanto poderes tradicionales como otros no tanto como directamente el crimen organizado fueron determinando el actuar de la CSJ, eso porque la integración no era fiscalizable», opinó De León, y agregó que también hubo claras actuaciones que atentaban contra la falta de independencia de ese organismo.

El analista indicó, además, que: «la deuda más grande que la actual CSJ va a dejar es justamente la de cumplir la Ley y aplicarla, es decir, que el sistema de Justicia actúe coherente y bajo los principios que la legalidad del Estado, así­ que el reto más importante seria que quienes lleguen a ocupar esos cargos doten y recuperen la independencia del OJ», opinó.

De León dijo finalmente que es fundamental que los profesionales que integren la próxima CSJ, «no sólo sean probos, responsables y honestos sino que lleguen a darle una cara distinta al OJ, que puedan transformar ese sistema de impunidad en un sistema de justicia comprometido con la historia del paí­s», enfatizó.

EN DEFENSA

Eliú Higueros, magistrado vocal primero de la CSJ, quien estuvo al frente del OJ por más de una ocasión durante su perí­odo, fue consultado sobre las debilidades que consideró durante su paso por la Corte, a lo que respondió de inmediato: «Es difí­cil citar debilidades cuando sólo hubo fortalezas», declaró en tono de risa.

Sin embargo, Higí¼eros apuntó debilidades como: el perí­odo de un año para el presidente de la CSJ debe modificarse, la forma de elección de presidente, el presupuesto, entre otras; y enfatizó: «Lo que sí­ me parece problemático es que en cinco años de la Corte el Congreso no atendió ni una sola de las propuestas de reformas que se pidieron», dijo.

El tantas veces presidente interino de la CSJ indicó que «hubo logros que van desde juzgar y ser juzgados, aplicar la Ley en los casos que correspondí­a, se implementó la oralidad de los procesos, se crearon salas de juicios, juzgados de 24 horas, se amplió la competencia de los juzgados capitalinos, se remodelaron salas para los debates, creación de salas y juzgados nuevos, capacitación a trabajadores», entre otros, señaló Higí¼eros.

El ex presidente también se sinceró al declarar que quedaron proyectos pendientes, como la construcción de una edificio para juzgados Penales, la compra de edificio con los fondos de un multimillonario decomiso de dólares producto de la droga, entre otros. E indicó que la nueva integración de la CSJ encontrará, entre otras cosas, personal más capacitado, juzgados móviles, por citar algunos; pero reconoció que «falta mucho».