Lo que dejó la cumbre


José Luis Rodrí­guez Zapatero, presidente de España, da su discurso durante la sesión plenaria de clausura de la V Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina y el Caribe-UE.

La V Cumbre de América Latina, el Caribe y la Unión Europea (UE) de Lima nadó en encuentros y desencuentros de lado y lado del Atlántico, con situaciones de alta tensión, acercamientos históricos y hasta dramáticas escenas con un beso y disculpas.


El presidente venezolano Hugo Chávez le pidió perdón y hasta le dio un beso a la canciller de Alemania, Angela Merkel, tras haber dicho que pertenece a la misma derecha alemana que apoyó a Adolf Hitler luego de que ella pidiera distancia de Venezuela a la región.

«Le di un beso y le dije «Si dije algo muy duro por ahí­, perdóname, aquí­ está mi mano»», reveló el propio Chávez.

Fue también en Lima donde Venezuela y España –otra relación sangrante desde que en noviembre el rey Juan Carlos I mandó callar a Chávez– dieron lo que consideraron «el primer paso» para normalizar sus relaciones. Se trató de una reunión entre Chávez y el presidente del gobierno español, José Luis Rodrí­guez Zapatero.

«Se cree superior», pero tiene sangre roja como todo el mundo, y cuando va al retrete bota «lo mismo que botamos todos», dijo Chávez del rey el domingo.

España e Italia también pusieron sus relaciones al rojo vivo en la Cumbre de Lima, por una declaración española interpretada como crí­tica a la polí­tica migratoria del jefe del gobierno italiano, Silvio Berlusconi, que obligó a los cancilleres Miguel Angel Moratinos y Franco Frattini a arreglar la cuestión.

«La relación con el gobierno de Italia es y ha sido muy buena», aseguró luego Zapatero, zanjando el asunto.

La jornada se habí­a iniciado con otro encuentro entre la presidenta socialista chilena, Michelle Bachelet; y su par boliviano Evo Morales, ex lí­der cocalero.

Los dos paí­ses vecinos no tienen relaciones diplomáticas desde 1978 por el reclamo boliviano de una salida al mar, y es frecuente que sus dirigentes se miren con desconfianza. Pero desde que Morales y Bachelet llegaron al poder -hace dos años y con escasos dos meses de diferencia- sintonizaron de inmediato.

Ambos hablaron de fútbol, del que Morales es apasionado, y del apoyo de Chile a la disputa de juegos en la altura que Bolivia reclama a la FIFA; y proclamaron que sus gobiernos, tras una fase de generación de confianza, deben perseguir «resultados».

Sin avances y al rojo vivo quedó en cambio el principal foco de tensión latinoamericano, entre los presidentes de Colombia, Alvaro Uribe; Venezuela, Hugo Chávez, y Ecuador, Rafael Correa, tres vecinos andinos que llevaron sus relaciones al fondo del pozo tras una incursión colombiana en territorio ecuatoriano en marzo.

La cumbre de los 27 de Europa y los 33 de América Latina y el Caribe, a la que los tres mandatarios asistieron, ocurrió justo después de que el jueves la Interpol afirmara que no fue manipulado el computador que -según Colombia- contiene datos que probarí­an nexos de Venezuela y Ecuador con la guerrilla de las FARC.

Terminada la reunión de Lima, otro encuentro puede traer la próxima semana más drama o acercamiento entre Venezuela, Ecuador y Colombia: la Cumbre de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), el viernes 23 en Brasilia.

«Le di un beso y le dije «Si dije algo muy duro por ahí­, perdóname, aquí­ está mi mano»»

Hugo Chávez,

Presidente de Venezuela.