La crisis económica por la que atraviesan los estadounidenses, que por cierto ya se ha convertido en una crisis mundial, y los matices que distinguen la campaña electoral de la Unión Americana, apuntan a que el próximo inquilino de la Casa Blanca podría ser alguien muy diferente a lo tradicional. Indudablemente que esta contienda política guarda rasgos muy semejantes a la de hace 16 años, pero también describe un panorama muy diferente sobre todo cuando por primera vez en la historia de ese país, un afroamericano tiene grandes posibilidades de convertirse en Presidente del país más poderoso de la tierra.
La principal semejanza de la actual contienda electoral con la de hace 4 períodos en Estados Unidos, la encuentro fundamentalmente en la existencia de las mismas causas que dieron motivo a que un candidato demócrata expulsara del poder a un Presidente republicano, por cierto también llamado Bush. Fue en aquél entonces cuando Bill Clinton apoyándose en el eslogan: «Â¡Es la economía, estúpido!», logró aprovechar el tema de mayor preocupación del electorado norteamericano y así convertirse en Presidente de los Estados Unidos de América. Esa es la razón principal por la que Mc Cain ha dicho claramente que empieza la última etapa de la campaña electoral con una clara desventaja. Y es que nunca antes en la historia de la Unión Americana ningún candidato había recibido un legado tan negativo de su predecesor y su propio partido, como el senador de Arizona. No cabe duda que Barack Hussein Obama, que ha llegado como aspirante en el momento preciso y con el discurso perfecto, se ha convertido en la revelación política de las últimas décadas de ese país. A todos ha impresionado, pues aquí hablamos de un Senador con pocos logros y un solo mandato, pero con un discurso tan certero y fulminante que en una sociedad dominada por anglosajones ha logrado convertir su retórica en la onda de David contra el gigante Goliat. No hay que olvidar que la sociedad de Estados Unidos está constituida por una mayoría blanca, por eso es que la principal habilidad del Senador Obama es haber logrado trasladar las diferencias raciales a un segundo o tercer plano al mencionar que «no hay que dejarse dividir, pues esto nos distrae de la solución de los problemas a los cuales los ciudadanos debemos hacerles frente».
No cabe duda que el fenómeno Obama se debe principalmente a la enorme necesidad que sienten los estadounidenses por un cambio. Durante el mandato del presidente George W. Bush han pasado del hartazgo de la guerra de Irak a agregar el nerviosismo y la angustia por la debacle económica que se está experimentando, por eso es que si Mc Cain desea realmente llegar a la Casa Blanca, tendrá obligadamente que rediseñar una estrategia tan novedosa como la de Obama. Primero deberá tomar distancia del actual Presidente y esto no le sería muy difícil al evidenciar las enormes diferencias que los separan exhibiendo cintas de aquellos foros de las primarias republicanas de hace 8 años. Claro, cuatro años después la excepción está en el tema de Irak. Otra cosa fundamental para el Senador Mc Cain también está en comprender que sólo sus periplos políticos en el exterior no le generarán mayores votos, la mayor preocupación de los ciudadanos estadounidenses no está en la política exterior, son los problemas económicos los que tienen actualmente en vilo a la sociedad estadounidense. A pesar de que las actuales encuestas benefician a Obama, ninguno de los dos tiene asegurada la victoria, lo que si estoy seguro es que un buen programa de recuperación económica podrá hacer la diferencia.