Lo leo y no lo creo


Antes de la Semana Santa Siglo Veintiuno publicó: «Logran consenso para reformar el Código Laboral», atribuyéndole la idea de crear un nuevo código al ministro í‰dgar Rodrí­guez, quien, según la noticia, al referirse a esta importante norma jurí­dica que proviene de la Revolución de Octubre de 1944, expresó: «El código no está obsoleto, está muerto».

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

Cuesta pensar, aceptar que un gobierno socialdemócrata pueda tener, si es que es cierto, un ministro que enví­e un mensaje tan negativo, especialmente cuando en el mundo y en Guatemala se cierne una depresión económica y con ello una reducción en el número de plazas de trabajo.

Entre las posibles modificaciones se señala «la eliminación de la Comisión Paritaria para definir los salarios mí­nimos». El argumento que dice el artí­culo que utilizó el Ministro es: «No han logrado consensos en los últimos 17 años». Cómo puede haber consenso cuando la oferta patronal de ajuste al salario mí­nimo ha sido «cero», es como que si el gobierno interviniera en los precios de la canasta básica y de los demás productos del mercado nacional y durante 17 años los mantuviera fijos o congelados.

Pretender pensar que la atribución de definir los salarios mí­nimos puede pasar a las municipalidades es una salvajada, implica que 332 comunas fijarí­an 332 salarios mí­nimos y conociendo la heterogénea integración polí­tica de las corporaciones municipales, ya veo a la familia Rivera, en Mixco, o al señor Medrano, en Chinautla, manipulando el tema.

Otra de las modificaciones indicadas es la posible creación de salarios vinculados a la productividad, sueño que ni siquiera í“scar Berger se atrevió a hacer una realidad, nadie duda que existan algunos empleadores que por su poca sensibilidad social les encantarí­a que existiera en nuestro paí­s semejante norma, la cual no existe en ningún paí­s desarrollado por muy liberal y partidario de la globalización que éste sea. Prueba de ello es que en todos los estados de la unión norteamericana los salarios mí­nimos existen y son diez veces más altos que en Guatemala. Si en el gobierno del que fui parte un Ministro de Trabajo hubiera propuesto semejantes desatinos, seguramente al dí­a siguiente se hubiera encontrado destituido.

El trabajo es tan sensitivo e importante que la Constitución Polí­tica lo tutela y regula extensamente, cualquier retroceso como los que se proponen, sin duda alguna, serí­a impugnado constitucionalmente.

El Presidente, el Vicepresidente de la República están obligados polí­tica y socialmente a ver este tema. Estoy seguro que si Manuel Colom Argueta, Alberto Fuentes Morh y todos los lí­deres que hoy no están presentes pudieran expresarse, lo harí­an de una forma tan fuerte, tan contundente que las autoridades encabezadas por el Ministro de Trabajo no soportarí­an 24 horas la crí­tica y su censura.

Las federaciones sindicales, los sindicatos del sector público y privado deben aclarar si es cierto, como lo publica Siglo Veintiuno, que ellos han llegado a un consenso de reemplazar en su totalidad el actual Código de Trabajo, si aceptan lo señalado en relación a los salarios mí­nimos, porque una cosa es modernizar y hacer expedita la justicia laboral y otra es caminar como el cangrejo. En todo caso, la pica está en Flandes.