Lo importante no es saber quién ganó


Efectivamente, lo que realmente importa es saber si fue Guatemala la que salió ganando. Cuando recibí­ una llamada de larga distancia en donde el interlocutor me pedí­a le informara rápidamente quién habí­a ganado las elecciones 2007, mi respuesta fue la del titular de este comentario, pues sigo pensando que en este remedo de democracia, el ir a votar ni por asomo va a resolver nuestros problemas. Al contrario, siento un inmenso pesar cada vez que nos vemos caminar como el cangrejo y que lo que merecí­a allá por el año de 1985 el calificativo de «incipiente democracia», hasta el momento no ha cambiado ni un ápice, al contrario, en ese entonces no sufrí­amos la delincuencia que ahora nos agobia, ni que la peor clase de polí­ticos se fueran a enquistas en el poder, cuando se comprueba que lo que ahora importa es cuánto tienes y no cuánto vales.

Francisco Cáceres Barrios

¿Es que no se han acrecentado los contrastes económicosociales?; ¿no duele apreciar la enorme cantidad de millones de quetzales que se dilapidan en propaganda y proselitismo insubstancial, como bajo y asqueroso, cuando más temprano que tarde son cobrados de lo que pagamos de impuestos? Estas son las horas en que el pueblo no ha logrado reducir la innecesaria cantidad de 158 diputados ni lo caro que resultan; las multas por transgredir la Ley Electoral siguen siendo ridí­culas e inoperantes, como que a que los delitos electorales no han sido incorporados al Código Penal; la fiscalización de fondos utilizados en el financiamiento electoral sigue siendo una burla a la inteligencia del pueblo; los emigrantes, vitales para el sostenimiento de la economí­a nacional, todaví­a no pueden ejercer su voto; las fechas de celebración de las elecciones siguen siendo manoseadas, al punto, que se programó la primera vuelta en los dí­as más lluviosos del año, como que a los comités cí­vicos se les sigue vedando su participación abierta, cuando los partidos polí­ticos fehacientemente han demostrado ser quienes pisotean los más elementales principios democráticos. Así­ es, no importa saber quién ganó el pleito de cholojeras que se mantuvo por tanto tiempo, como su propaganda de mal gusto, sino saber si es verdad que se va a procesar a tanto corrupto que tranquilamente se exhibe en sociedad y en los medios de comunicación vestidos de primera comunión; si vamos a poder salir tranquilos a la calle sin tener el alma en vilo ante tanta delincuencia; si los fondos públicos van a ser destinados para los fines que fueron creados y si nuestra población va a poder disfrutar del tan mentado progreso, desarrollo, bienestar y crecimiento del que tanto hablan los presidentes y sus colaboradores. Ahora toca comprobar si como roncan duermen, saber con los pelos en la mano si la paz, el buen corazón y la honestidad son pardos o si seguiremos en las mismas.